La Organización de Estados Americanos (OEA) dio inicio este miércoles a su 55ª Asamblea General en Antigua y Barbuda. El encuentro está marcado por la gravedad de la crisis en Haití y por el debut del nuevo secretario general, el surinamés Albert Ramdin.
Haití ocupa el centro del debate. La inseguridad generalizada, el colapso institucional y la crisis humanitaria han llevado a la OEA a colocar al país caribeño como prioridad continental. Ramdin subrayó que su gestión buscará coordinar acciones diplomáticas que impulsen una salida negociada y sostenible. “Es indispensable recuperar el diálogo y el funcionamiento básico del Estado haitiano”, afirmó.
El otro foco del secretario general es Venezuela. Ramdin propuso abrir canales de conversación entre el Gobierno de Nicolás Maduro y los principales sectores de la oposición. Sin ofrecer detalles, adelantó que su equipo trabajará en un marco de mediación discreta para reducir tensiones y contribuir a restaurar condiciones democráticas mínimas.
Además de los temas políticos, la agenda incluye desafíos estructurales como la seguridad regional, la migración y el impacto del cambio climático. La Asamblea busca reimpulsar mecanismos de cooperación y fortalecer la voz de los pequeños Estados del Caribe dentro del organismo.
La elección de Antigua y Barbuda como sede busca simbolizar este nuevo equilibrio geográfico y político. Ramdin, el primer caribeño en asumir la Secretaría General, expresó su intención de simplificar la burocracia de la organización y de “hacer de la OEA un instrumento útil en el presente, no una reliquia del pasado”.
La cita se extenderá hasta el viernes 27 de junio, con varias sesiones plenarias previstas para definir declaraciones comunes sobre democracia, derechos humanos y cooperación interamericana.