La igualdad plena entre hombres y mujeres en el mercado laboral sigue siendo un objetivo lejano. Ningún país del mundo ha logrado alcanzarla, y apenas el 4% de las mujeres vive en Estados donde las condiciones laborales se acercan a ese ideal, según el último informe del Banco Mundial.
El estudio anual Mujeres, negocios y legislación señala que, incluso allí donde existen leyes que promueven la igualdad, estas solo se aplican de forma efectiva en cerca de la mitad de los casos. El diagnóstico revela una brecha persistente entre el marco legal y la realidad diaria en los lugares de trabajo.
“El problema no es solo normativo”, advierte Indermit Gill, economista jefe del organismo. Según el informe, muchas mujeres continúan enfrentándose a restricciones sobre los tipos de empleo que pueden desempeñar, las actividades empresariales que pueden emprender o las condiciones de seguridad necesarias para desarrollar una carrera profesional.
El Banco Mundial subraya además la urgencia de reformas profundas: durante la próxima década, unos 1.200 millones de jóvenes —la mitad mujeres— se incorporarán al mercado laboral global. La investigadora principal del informe, Tea Trumbic, insiste en que buena parte de esa nueva fuerza laboral emergerá en regiones donde las barreras para las mujeres siguen siendo especialmente elevadas.
El documento sostiene que la igualdad no es solo una cuestión de derechos, sino también económica. Allí donde las mujeres acceden a más oportunidades laborales, la participación masculina también tiende a aumentar, generando mercados laborales más dinámicos y economías más fuertes.
En el mapa global, las economías avanzadas presentan las condiciones más cercanas a la igualdad, con España destacando entre los países mejor posicionados. En contraste, varias regiones de Oriente Medio y del Pacífico aparecen todavía rezagadas.