La crisis migratoria de Ceuta ha irrumpido de lleno en el debate político francés. El eurodiputado de la Agrupación Nacional (RN), Aleksandar Nikolic, afirmó este lunes que entre 10.000 y 15.000 migrantes permanecen todavía en la ciudad autónoma y sostuvo que acabarán accediendo al resto del territorio europeo, una hipótesis que utilizó para reclamar la suspensión de España del espacio Schengen.
En una entrevista concedida a France Info, Nikolic aseguró que el Gobierno español representa «una amenaza para el conjunto del territorio europeo» y vinculó la reciente entrada masiva de migrantes con el proceso de regularización impulsado por Madrid. Sin embargo, el dirigente francés no aportó pruebas que respaldaran las cifras mencionadas y reconoció que procedían de «actores españoles» a los que no identificó.
Las estimaciones contrastan con los datos facilitados por las autoridades españolas, que indican que la gran mayoría de las cerca de 60.000 personas que accedieron a Ceuta durante la crisis ya regresaron voluntariamente a Marruecos gracias a la coordinación entre ambos países.
Nikolic insistió además en que España debería ser suspendida temporalmente del espacio Schengen, una posición defendida también por la líder del RN, Marine Le Pen, quien considera que la libre circulación debería reservarse exclusivamente a los ciudadanos de la Unión Europea.
El eurodiputado atribuyó parte de la crisis al denominado «efecto llamada», generado —según su interpretación— por la regularización de inmigrantes en España y por una reciente decisión del Tribunal Supremo sobre las devoluciones en caliente de personas que acceden a Ceuta y Melilla por vía marítima.
Mientras tanto, el Gobierno español mantiene una lectura diferente de los acontecimientos. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha señalado que la desinformación difundida en redes sociales y la actuación de redes de tráfico de personas fueron factores determinantes en la entrada masiva registrada la pasada semana. La Audiencia Nacional también ha abierto diligencias para determinar si existió una organización criminal detrás de la movilización de miles de personas.
Las declaraciones de dirigentes de la extrema derecha francesa reflejan cómo la crisis de Ceuta ha dejado de ser únicamente un asunto bilateral entre España y Marruecos para convertirse en un nuevo frente del debate europeo sobre inmigración, control de fronteras y futuro del espacio Schengen.