Japón ha dado un nuevo paso en la transformación de su política de defensa. En su Libro Blanco de Defensa 2026, aprobado este martes, el Gobierno japonés apuesta por reforzar sus capacidades militares mediante la incorporación de drones, el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) y el fortalecimiento de su industria de defensa, en un contexto marcado por el aumento de las tensiones en Asia-Pacífico y las lecciones extraídas de las guerras en Ucrania y Oriente Medio.
El informe, de más de 600 páginas, dedica por primera vez un capítulo específico a las «nuevas formas de combate», donde analiza el creciente protagonismo de los sistemas no tripulados y de la inteligencia artificial en los conflictos contemporáneos. Según el Ministerio de Defensa, la rápida evolución tecnológica obliga a adaptar de forma constante las tácticas y capacidades militares.
Dentro de esta estrategia, Tokio prevé adquirir un importante número de vehículos no tripulados aéreos, navales y submarinos durante el presente ejercicio fiscal, con el objetivo de reforzar la capacidad operativa de las Fuerzas de Autodefensa frente a un entorno de seguridad cada vez más complejo.
El documento también advierte de que la inteligencia artificial desempeñará un papel decisivo no solo en el campo de batalla, sino también en la guerra de la información. El uso de imágenes, vídeos manipulados y otras herramientas basadas en IA representa, según el Gobierno japonés, una amenaza creciente para la seguridad nacional y la estabilidad internacional.
El Ejecutivo considera, además, que disponer de una industria nacional de defensa sólida constituye un elemento esencial para garantizar la autonomía estratégica del país. En este sentido, apuesta por potenciar las capacidades tecnológicas de las empresas japonesas y reducir la dependencia del exterior en sectores considerados estratégicos.
En el plano geopolítico, el Libro Blanco identifica a China como el principal desafío estratégico para Japón, debido al incremento de sus actividades militares en el Pacífico y el mar de China Oriental, así como a los incidentes registrados entre fuerzas aéreas y navales de ambos países.
El informe también califica a Corea del Norte como una «amenaza inminente», por el desarrollo de sus programas de misiles y sistemas no tripulados, además de su creciente cooperación militar con Rusia. Asimismo, alerta sobre el fortalecimiento de la asociación estratégica entre Moscú y Pekín y sus implicaciones para la seguridad regional.
Estas orientaciones forman parte de la revisión de la estrategia de seguridad impulsada por el Gobierno de la primera ministra Sanae Takaichi, que considera que el entorno internacional ha cambiado de forma sustancial desde la última actualización de la doctrina de defensa en 2022.
Con este nuevo Libro Blanco, Japón confirma su intención de adaptar sus fuerzas armadas a los desafíos del siglo XXI, situando la inteligencia artificial, los sistemas autónomos y las tecnologías avanzadas en el núcleo de su futura estrategia de defensa.