Italia y Alemania bloquean la suspensión del acuerdo de la UE con Israel

23 avril 2026 - 07:37

Los ministros de Exteriores de la Unión Europea reunidos en Luxemburgo rechazaron ayer actuar contra el Acuerdo de Asociación con Israel que proponen España, Irlanda y Eslovenia, pese a que la aprobación de una ley israelí de pena de muerte dirigida contra la población palestina reavivó el debate. Italia y Alemania se opusieron a cualquier medida, mientras la alta representante para Política Exterior, Kaja Kallas, reconoció que «no hubo apoyo en la sala».

Los ministros de Exteriores de los Veintisiete se reunieron ayer en Luxemburgo con la petición de España, Irlanda y Eslovenia sobre la mesa: suspender el Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea (UE) y el Estado de Israel, en vigor desde el año 2000 y vinculado a la observancia del derecho internacional y los derechos humanos. El Consejo rechazó tomar ninguna decisión al respecto. La división entre los Estados miembros sobre un asunto que sigue siendo demasiado delicado para algunas capitales impidió cualquier avance.

El detonante inmediato fue la aprobación por parte del Parlamento israelí de una ley que introduce, en la práctica, la pena de muerte y que va dirigida específicamente contra la población palestina. La ministra de Exteriores irlandesa, Helen McEntee —cosignataria de la carta enviada a Kallas solicitando que se debatiera la situación del acuerdo— la calificó de «totalmente inaceptable». El ministro español, José Manuel Albares, había advertido antes de llegar al encuentro que «hoy Europa se juega su credibilidad» en este asunto.

Una sala dividida entre la firmeza y la cautela

La posición de Alemania e Italia fue la que cerró el paso a cualquier avance. El ministro de Exteriores alemán, Johann Wadephul, calificó de «inapropiada» la iniciativa española y defendió que la interlocución de Berlín con Tel Aviv debería mantenerse en clave «crítica y constructiva». Su homólogo italiano, Antonio Tajani, fue más explícito: «No creo que bloquear un acuerdo comercial sea una herramienta útil», afirmó, argumentando que las restricciones terminan afectando a la población israelí en general. Roma y Berlín coincidieron en mantener la línea de diálogo.

Kallas reconoció al término del encuentro que «no hubo apoyo en la sala» para la suspensión total, que requiere unanimidad de todos los Estados miembros, pero tampoco para una suspensión parcial, que exigiría una mayoría cualificada —al menos el 55% de los gobiernos, representando el 65% de la población de la UE—. Una suspensión total resulta además imposible mientras Hungría mantenga su bloqueo sistemático. «Nuestro debate va a continuar», zanjó la alta representante, sin concretar plazos ni mecanismos.

La credibilidad de Europa, según Albares

Albares intensificó el argumento español al constatar el resultado. «Desde que Israel ha lanzado esta guerra permanente contra todos sus vecinos, no hay ni una sola respuesta de la UE», denunció el ministro, en referencia a la ausencia de sanciones o medidas concretas desde el inicio del conflicto. La falta de acción colectiva compromete, a su juicio, la credibilidad del bloque en materia de defensa de los valores democráticos que el propio acuerdo invoca como condición de vigencia. Albares anunció también que España aceptaría una suspensión parcial de la parte comercial como medida de menor alcance.

El ambiente no fue, sin embargo, de unanimidad en sentido contrario. El ministro de Exteriores luxemburgués, Xavier Bettel, planteó la pregunta más incómoda del encuentro: «¿Queremos acaso una segunda Gaza?». El titular belga, Maxime Prevot, insistió en que «es hora de volver a poner la cuestión sobre la mesa» y subrayó la necesidad de que la UE pueda «actuar» e «influir» en el conflicto. Francia y Suecia propusieron, por su parte, restringir el comercio europeo con los asentamientos ilegales en Cisjordania como vía alternativa más acotada.

El historial de intentos fallidos y las vías alternativas

No es la primera vez que España y sus aliados intentan esta maniobra. En 2024, meses después del inicio de la ofensiva israelí en Gaza, la propuesta ni siquiera prosperó en fase inicial: la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, la archivó. El entonces alto representante, Josep Borrell, propuso también suspender el diálogo político con Israel, iniciativa rechazada igualmente por Alemania y otros socios. En septiembre de 2025, Bruselas planteó una suspensión parcial que afectaba únicamente a los fondos bilaterales —una cifra menor— y que tampoco salió adelante.

La propuesta de Francia y Suecia sobre Cisjordania abre una posible vía de menor resistencia. A diferencia de revocar por completo el pacto, restringir el comercio con los asentamientos ilegales no cuestiona el convenio en su totalidad, algo que realizan ya algunos países a título individual, pero requiere que la Comisión presente una propuesta técnica concreta. Kallas anunció que trasladará la iniciativa al Comisario de Comercio, Valdis Dombrovskis, para que evalúe su viabilidad jurídica y elabore una propuesta para futuros encuentros.

En el trasfondo de la reunión pesaba también el giro de Italia. La presidenta del Consejo italiana, Giorgia Meloni, ha provocado en los últimos días un enfriamiento notable de las relaciones con el Gobierno de Netanyahu al suspender la renovación del convenio bilateral de Defensa, un paso que exige unanimidad interna pero que los diplomáticos europeos interpretaron como una señal de apertura hacia posiciones más críticas con Tel Aviv. Sin embargo, Tajani frenó en Luxemburgo cualquier expectativa de que esa evolución se trasladara al plano multilateral del Consejo de la UE.

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