La primera ministra anuncia una medida que también exigiría aprender italiano a los padres de escolares con dificultades de integración. El Gobierno todavía no ha precisado el nuevo cupo, en un país donde ya existe un límite orientativo del 30 %, sujeto a excepciones.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, anunció este domingo 20 de septiembre que su Gobierno prepara una medida para prohibir el burka y el niqab en las escuelas y establecer por ley un número máximo de alumnos extranjeros por clase. La iniciativa, que deberá presentarse al Consejo de Ministros, sitúa la integración escolar y la inmigración en el centro del debate político de cara a las elecciones generales previstas para 2027.
Durante un encuentro de las juventudes de Hermanos de Italia, su partido, Meloni explicó que la propuesta también contempla que los padres de estudiantes extranjeros con dificultades de integración en el sistema escolar aprendan italiano. No detalló el porcentaje máximo de alumnos que pretende fijar ni cómo se aplicaría esa exigencia a las familias.
La prohibición anunciada se refiere al burka y al niqab, prendas que cubren el rostro. No incluye, según lo expuesto hasta ahora, el hiyab, que deja la cara descubierta. Se trata de una propuesta pendiente de aprobación, no de una prohibición que haya entrado ya en vigor.
El límite al alumnado extranjero tampoco parte de cero. Desde 2010, una circular ministerial establece, como regla general, un máximo del 30 % de estudiantes con nacionalidad no italiana por clase. Ese umbral admite excepciones, entre ellas un dominio adecuado del idioma. La distinción es relevante: tener nacionalidad extranjera no implica necesariamente desconocer el italiano, especialmente entre quienes han nacido o se han escolarizado en el país.
Los estudiantes extranjeros representan cerca del 12 % de las matrículas, según los datos citados del Instituto Nacional de Estadística italiano. El anuncio de Meloni deja pendiente aclarar qué cambiará respecto al marco existente, qué excepciones se mantendrán y cómo se organizará la distribución del alumnado entre centros.
En materia de vestimenta, Italia no cuenta con una prohibición nacional que mencione expresamente el burka. Una ley de 1975 sanciona, sin embargo, el uso injustificado de prendas que dificulten la identificación. En 2008, el Consejo de Estado precisó que los motivos religiosos o culturales pueden justificar el velo integral, sin eximir de mostrar el rostro cuando resulte necesario para una comprobación de identidad.
La iniciativa llega en un contexto de competencia dentro de la derecha italiana. Futuro Nacional, formación de extrema derecha ajena a la coalición gubernamental, había reclamado en julio medidas más estrictas contra el burka en las escuelas. El contenido definitivo del texto permitirá determinar el alcance de la propuesta de Meloni y sus efectos sobre los centros educativos y las familias.