El Ejército israelí detuvo el martes a un soldado español de la misión de paz de la ONU en el sur del Líbano cuando formaba parte de un convoy logístico que transportaba suministros al contingente. El militar fue liberado en menos de una hora tras la protesta formal de España ante las Naciones Unidas e Israel. La ministra de Defensa, Margarita Robles, calificó la detención de ilegal e inaceptable y exigió responsabilidades. Exteriores convocó a la encargada de negocios israelí en Madrid.
El Ejército de Israel retuvo el martes a un soldado español integrado en la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (FINUL) cuando formaba parte de un convoy logístico que operaba en el sur del país. La retención se produjo en el marco de una jornada que ya había deparado un incidente previo: por la mañana, una patrulla israelí había impedido a ese mismo convoy continuar su ruta de suministro. El contingente transportaba alimentos y otros recursos destinados al personal desplegado en la zona de operaciones de la misión internacional.
El militar español fue liberado en menos de una hora después de que España formalizara su rechazo tanto ante las Naciones Unidas (ONU) como ante el Estado hebreo. La propia FINUL denunció que la retención del casco azul constituye una «flagrante violación del derecho internacional», en referencia al mandato que ampara a las fuerzas de paz bajo protección internacional. La misión recordó que cualquier interferencia con sus operaciones vulnera la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad, que regula el despliegue internacional en el Líbano desde el final de la guerra de 2006.
La reacción del Gobierno
La ministra de Defensa, Margarita Robles, confirmó el incidente mientras visitaba la embajada libanesa en Madrid, donde se reunió con el embajador del Líbano, Hani Chemaitelly. Describió la detención como ilegal e inaceptable y aseguró que España trasladó de inmediato su respuesta: «hemos hecho llegar nuestra más enérgica protesta», declaró ante los medios. Robles exigió que se depuren las responsabilidades y adelantó que el Gobierno tiene «la garantía de que el responsable será sancionado».
La titular de Defensa fue más allá y anunció el envío de un equipo médico militar a la Base Miguel de Cervantes, en el sur del Líbano, para reforzar la atención sanitaria al contingente. «Hemos exigido que se tomen las medidas correspondientes», afirmó Robles, que descartó de forma categórica que España esté planteando una retirada o reubicación de sus efectivos. «No, no, en absoluto, todo lo contrario», declaró al ser preguntada por esa posibilidad. El Estado Mayor de la Defensa ha reforzado las medidas de protección de los soldados desplegados.
Albares convoca a la encargada de negocios de Israel
En el plano diplomático, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, convocó este miércoles a la encargada de negocios de Israel en España, Dana Erlich, para trasladarle la posición del Gobierno. Fuentes del Ministerio de Exteriores calificaron lo ocurrido como «una injustificable retención» y señalaron que España exige que el incidente no vuelva a producirse. El Gobierno israelí comunicó, por su parte, que abrirá una investigación para esclarecer las circunstancias de la detención, en línea con la respuesta que Tel Aviv ha dado a otros episodios que han afectado al personal de la ONU en el teatro libanés.
La convocatoria de la encargada de negocios es la segunda acción diplomática del Ejecutivo español contra Israel en pocas semanas. España mantiene alrededor de 650 efectivos en el marco de la FINUL, bajo el mando del general Antonio Ramón Bernal, en el Sector Este de la misión. Robles aprovechó su encuentro con el embajador Chemaitelly para reiterar el apoyo español al Líbano y a sus fuerzas armadas, y para subrayar que España seguirá presente en la misión de paz con independencia de lo que las Naciones Unidas decidan sobre su continuidad.
El Líbano, fuera del alto el fuego
La retención del casco azul se produce en el contexto del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, que Israel ha dejado explícitamente fuera de sus operaciones en el Líbano. En la misma jornada, las Fuerzas de Defensa de Israel anunciaron su mayor ofensiva contra infraestructuras de Hezbolá desde el inicio del conflicto, con ataques sobre sedes de mando y control en Beirut, el valle de la Becá y el sur del país. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha sido explícito: el alto el fuego acordado con Washington no afecta a las operaciones en el país de los cedros.
No se trata del primer episodio con implicación española en el sur del Líbano. En enero, carros de combate israelíes abrieron fuego en las proximidades de una patrulla española de la FINUL sin causar heridos, en un incidente que evidenció el deterioro de las condiciones operativas para los contingentes internacionales. La misión ha denunciado en las últimas semanas ataques directos a sus posiciones y convoyes, así como daños a infraestructuras bajo protección internacional, en una escalada que ha obligado a reforzar las medidas de protección del contingente español.
El Gobierno descarta cualquier retirada de sus efectivos y no planea reducir su presencia en el Líbano. Robles ha exigido en repetidas ocasiones a Netanyahu el respeto al mandato de la FINUL y el cese de los ataques contra sus posiciones y convoyes. El episodio del martes añade presión diplomática en un momento de alta tensión en el sur del país, donde el alto el fuego con Irán no ha puesto fin a los combates y donde España sigue siendo uno de los países con mayor presencia bajo bandera de las Naciones Unidas.