Trump proclamó una tregua, pero los ataques continuaron en ambos frentes
El presidente Donald Trump anunció el lunes la entrada en vigor de un alto el fuego entre Israel e Irán, tras doce días de intensos combates. La noticia fue recibida con cautela por parte de la comunidad internacional, pero en el terreno, los hechos contradijeron el mensaje diplomático.
Pocas horas después del anuncio, misiles iraníes impactaron en la ciudad israelí de Be’ersheva, dejando al menos cuatro muertos. Israel no emitió una respuesta oficial inmediata, pero medios locales reportaron actividad militar sostenida en la región sur.
Mientras tanto, las fuerzas estadounidenses bombardearon nuevas instalaciones nucleares en territorio iraní. Teherán replicó atacando una base militar estadounidense en Catar. El sistema de defensa interceptó el proyectil y no se registraron víctimas.
El anuncio de Trump, realizado sin presencia de otros mediadores internacionales, generó más preguntas que respuestas. Ni la ONU ni la Unión Europea confirmaron haber sido informados previamente. Desde Washington, se presentó la tregua como “una oportunidad para evitar una escalada mayor”, aunque no se precisaron términos ni mecanismos de verificación.
En Tel Aviv y Teherán, las reacciones oficiales fueron ambiguas. Ambos gobiernos declararon seguir “vigilantes”. Las señales desde el Golfo y el Levante indican que los actores mantienen sus posiciones operativas activas.
En paralelo, el precio del petróleo Brent volvió a subir y los mercados bursátiles en Asia y Europa abrieron con señales de nerviosismo. La incertidumbre sobre la estabilidad regional se suma a la preocupación por las rutas estratégicas de energía, especialmente tras las amenazas iraníes sobre el estrecho de Ormuz.
La tregua, al menos por ahora, parece nominal. El conflicto sigue abierto.