Irán y Estados Unidos reabren en Omán un diálogo nuclear bajo máxima tensión regional

06 février 2026 - 12:28

Irán y Estados Unidos iniciaron este viernes en Mascate, capital de Omán, una nueva ronda de negociaciones indirectas sobre el programa nuclear iraní, en un clima marcado por la presión militar de Washington, la desconfianza mutua y profundas divergencias sobre el alcance real de las conversaciones.

El diálogo se produce en un momento especialmente delicado. La administración estadounidense ha reiterado en los últimos días que “todas las opciones están sobre la mesa” si Teherán continúa ampliando su capacidad de enriquecimiento de uranio, mientras que Irán ha advertido que no aceptará “exigencias desproporcionadas” que vayan más allá del marco del acuerdo nuclear de 2015.

Según fuentes diplomáticas, Omán vuelve a desempeñar un papel central como canal de mediación, facilitando contactos indirectos entre delegaciones que no mantienen relaciones diplomáticas formales desde 1980. Las conversaciones se desarrollan sin imágenes oficiales y con un alto grado de confidencialidad, una señal de la fragilidad del proceso.

Antes del inicio de las negociaciones, el Ministerio de Exteriores iraní afirmó que Teherán acude a Mascate “con buena fe y voluntad de acuerdo”, pero dejó claro que no negociará bajo amenazas ni aceptará condiciones que afecten a su soberanía o a su derecho al desarrollo nuclear con fines civiles. Irán insiste en que cualquier avance debe ir acompañado del levantamiento efectivo de sanciones económicas, una de sus principales demandas.

Desde Washington, el tono es más ambiguo. Aunque la Casa Blanca ha avalado el diálogo, altos cargos estadounidenses han subrayado que el margen de maniobra es limitado y que el objetivo inmediato es evitar una escalada nuclear más que alcanzar un acuerdo integral a corto plazo. En paralelo, el Departamento de Estado ha recomendado a ciudadanos estadounidenses abandonar Irán o buscar refugio en lugares seguros, una advertencia que refleja el grado de preocupación por la seguridad regional.

Las discrepancias entre ambas partes siguen siendo profundas. Estados Unidos exige límites estrictos y verificables al enriquecimiento de uranio, así como un mayor acceso de los inspectores internacionales. Irán, por su parte, reclama garantías de que un eventual acuerdo no será abandonado unilateralmente, como ocurrió en 2018 cuando la administración Trump se retiró del pacto nuclear.

El contexto regional añade presión a las conversaciones. La guerra en Gaza, las tensiones en el mar Rojo y los enfrentamientos indirectos entre Irán e Israel han elevado el riesgo de un conflicto de mayor alcance. En este escenario, el expediente nuclear vuelve a situarse en el centro del tablero geopolítico de Oriente Medio.

Aunque ninguna de las partes espera resultados inmediatos, el simple hecho de que el diálogo se haya reanudado es interpretado por observadores internacionales como un intento de contener la confrontación y ganar tiempo. El desenlace dependerá de si ambas capitales están dispuestas a traducir los gestos diplomáticos en concesiones concretas.

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