Irán endurece su pulso con Washington: Ormuz seguirá cerrado mientras continúe la guerra

12 août 2026 - 08:59

El nuevo jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Mohsen Rezaei, condiciona la reapertura del estratégico estrecho al fin de la guerra y del bloqueo estadounidense, al desbloqueo de los activos iraníes y a un alto el fuego regional. Mientras la diplomacia sigue estancada, el tráfico marítimo por una de las principales arterias energéticas mundiales se ha desplomado.

Irán no parece dispuesto a separar la batalla por el estrecho de Ormuz del conflicto más amplio que mantiene con Estados Unidos. El nuevo secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Mohsen Rezaei, ha advertido de que la vía marítima permanecerá cerrada mientras Washington no acepte las condiciones planteadas por Teherán.

Entre ellas figuran el fin de la guerra y del bloqueo estadounidense sobre los puertos iraníes, el desbloqueo de los activos de Irán congelados en el extranjero y un alto el fuego que, según Rezaei, debe abarcar también otros escenarios regionales, incluidos Gaza y Líbano.

Reuters confirma que Rezaei ha vinculado explícitamente la reapertura de Ormuz al cumplimiento de las exigencias iraníes, algunas de las cuales han sido transmitidas a Estados Unidos a través de mediadores.

De amenaza geopolítica a bloqueo efectivo

La importancia de las declaraciones reside en que llegan cuando la crisis de Ormuz ha dejado de ser únicamente una herramienta retórica.

El tráfico marítimo cayó el martes a su nivel más bajo de la última semana. Kpler contabilizó solo ocho embarcaciones atravesando el estrecho, frente a una media reciente de doce. Antes del estallido del conflicto, el movimiento habitual rondaba los 130 o 140 buques diarios.

El contraste refleja hasta qué punto el conflicto ha alterado la circulación por un paso marítimo esencial para las exportaciones de petróleo y gas del Golfo.

Un militar de línea dura al frente de la seguridad iraní

La advertencia adquiere además un significado político por quien la formula.

Rezaei fue nombrado el domingo al frente del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, órgano central en la definición de las políticas de defensa, seguridad, política exterior y expediente nuclear iraní.

Antiguo comandante de los Guardianes de la Revolución durante buena parte de la guerra Irán-Irak, representa una de las figuras veteranas del aparato político-militar de la República Islámica.

Su llegada coincide con una renovación parcial de la cúpula militar iraní y alimenta la percepción de que Teherán se prepara para un enfrentamiento prolongado, mientras las conversaciones destinadas a detener la guerra permanecen bloqueadas.

Ormuz, moneda de cambio

La estrategia iraní parece clara: convertir el control de Ormuz en una de sus principales cartas negociadoras.

Washington rechaza las condiciones planteadas por Teherán y mantiene, por su parte, el bloqueo de los puertos iraníes. Las nuevas hostilidades contra la navegación en el Golfo de Omán y Bab el Mandeb han añadido presión a unas rutas marítimas ya sometidas a una fuerte tensión.

En este escenario, Ormuz se convierte simultáneamente en frente militar, instrumento de negociación y riesgo para la economía mundial.

La cuestión ya no es únicamente cuándo volverán a sentarse Washington y Teherán a negociar. Es cuánto tiempo puede permanecer prácticamente paralizada una de las principales puertas de salida de la energía del Golfo antes de que sus consecuencias obliguen a ambas partes a modificar sus posiciones.

Compartir el artículo