Irán dispara las ejecuciones mundiales a cifras récord desde 1981, denuncia Amnistía Internacional

18 mai 2026 - 12:18

El fuerte incremento de las ejecuciones en Irán llevó a que el número global de penas de muerte ejecutadas en 2025 alcanzara su nivel más alto desde 1981, según el informe anual de Amnistía Internacional. La organización alerta de un uso creciente de la pena capital como instrumento de represión política y control social.

El número de ejecuciones registradas en el mundo alcanzó en 2025 cifras inéditas desde hace más de cuatro décadas. Así lo revela el informe anual publicado este lunes por Amnistía Internacional, que contabilizó al menos 2.707 ejecuciones en 17 países, frente a las cifras considerablemente inferiores registradas en años anteriores.

El principal responsable de este aumento fue Irán, donde se documentaron 2.159 ejecuciones, más del doble que en 2024 y la cifra más elevada desde 1981, según la organización de defensa de los derechos humanos con sede en el Reino Unido.

Amnistía Internacional considera que las autoridades iraníes intensificaron el uso de la pena de muerte como herramienta de “represión y control político”, especialmente tras la guerra de junio de 2025 con Israel. La organización también advierte de que esta tendencia continúa en 2026, en un contexto marcado por las protestas internas y la creciente tensión regional.

El informe subraya que muchas condenas estuvieron relacionadas con acusaciones vinculadas a las protestas sociales o a la supuesta pertenencia a grupos considerados ilegales por el régimen iraní.

Más allá de Irán, otros países también registraron cifras elevadas de ejecuciones. Arabia Saudita ejecutó a 356 personas, mientras que Yemen realizó al menos 51 ejecuciones. En Estados Unidos se contabilizaron 47, seguido de Egipto con 23. Por su parte, Somalia, Singapur y Kuwait ejecutaron a 17 personas cada uno.

El informe también vuelve a señalar a China como el país que más ejecuciones realiza en el mundo, aunque las cifras reales siguen siendo desconocidas debido al “secreto de Estado” que rodea el uso de la pena de muerte en el país asiático.

Para Amnistía Internacional, este hermetismo constituye una estrategia deliberada destinada a transmitir la idea de que el Estado no tolerará amenazas contra la estabilidad política o la seguridad pública.

La organización concluye que el auge de las ejecuciones refleja una tendencia global preocupante: el endurecimiento autoritario de numerosos regímenes que restringen el espacio cívico, silencian a la disidencia y relativizan las garantías fundamentales reconocidas por el derecho internacional.

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