Estados Unidos ha interrumpido, al menos de forma temporal, su campaña de bombardeos contra Irán tras casi dos semanas de ataques consecutivos, en una decisión que podría abrir una nueva ventana para la vía diplomática, aunque la tensión en Oriente Medio sigue siendo elevada.
Según varios medios estadounidenses, el presidente Donald Trump ordenó suspender los ataques previstos para el viernes, pese a que el Pentágono había preparado una nueva operación. La decisión responde a una combinación de factores: el deseo de conceder más margen a las negociaciones con Teherán, el riesgo de una escalada regional y la creciente preocupación por el consumo de municiones estratégicas, especialmente interceptores del sistema Patriot y otros recursos de defensa aérea.
La pausa coincide con contactos diplomáticos impulsados por Omán para intentar desbloquear las negociaciones entre Washington y Teherán, interrumpidas tras la intensificación de los combates y la crisis en el estrecho de Ormuz. Aunque la Casa Blanca insiste en que todas las opciones militares siguen sobre la mesa, el Gobierno estadounidense considera que existe una oportunidad para explorar una salida negociada.
Desde Teherán, sin embargo, el mensaje sigue siendo de firmeza. El portavoz de las Fuerzas Armadas iraníes advirtió este domingo de que cualquier reanudación de los ataques estadounidenses provocaría una ampliación del conflicto, mientras las autoridades iraníes mantienen su discurso de resistencia frente a la presión militar occidental.
La decisión de Washington llega en vísperas de la visita del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a la Casa Blanca, un encuentro que estará marcado por la evolución del conflicto y por las diferencias existentes sobre la estrategia a seguir frente a Irán.
Tras casi cinco meses de guerra, la pausa anunciada por Estados Unidos no supone un alto el fuego ni un cambio definitivo de estrategia, pero sí refleja la creciente dificultad de mantener una campaña militar prolongada sin asumir elevados costes políticos, militares y económicos. La evolución de las conversaciones diplomáticas en los próximos días será determinante para saber si este paréntesis representa el inicio de una desescalada o simplemente una interrupción antes de una nueva fase del conflicto.