Caracas.– Estados Unidos ha dado un nuevo paso en su estrategia para la transición política en Venezuela al respaldar un proceso de diálogo entre el Gobierno encabezado por Delcy Rodríguez y la Asamblea Nacional opositora elegida en 2015, representada por Dinorah Figuera, quien regresó esta semana al país tras varios años de exilio en España.
El encuentro entre Figuera y Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y figura clave del oficialismo, constituye el primer acercamiento público entre ambos sectores en casi tres años y marca una nueva etapa en la hoja de ruta promovida por Washington para la estabilización política del país.
Según el Departamento de Estado, la agenda incluye la reconstrucción de las instituciones democráticas, el fortalecimiento del Consejo Nacional Electoral, la recuperación de garantías para la participación política y la ampliación de las libertades cívicas.
La principal novedad política es el protagonismo otorgado a Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea opositora elegida en 2015 y considerada una figura de consenso dentro de sectores moderados de la oposición. Su regreso a Caracas ha sido interpretado como una apuesta de Washington por una interlocución distinta a la representada por María Corina Machado.
Machado, la dirigente opositora con mayor respaldo popular en los últimos años, había defendido un papel central en cualquier negociación con el chavismo. Sin embargo, la nueva iniciativa parece apostar por una fórmula más institucional y menos confrontacional, basada en la legitimidad de la Asamblea elegida en 2015.
La evolución de este proceso será determinante para medir hasta qué punto la Administración estadounidense está dispuesta a respaldar una transición gradual encabezada por sectores del actual aparato estatal venezolano, mientras busca reconstruir espacios de representación democrática y evitar una nueva espiral de confrontación política.
Aunque todavía no se han anunciado compromisos concretos ni calendarios electorales, el inicio de este diálogo confirma que Washington intenta abrir una nueva fase en la crisis venezolana, apoyándose en actores distintos a los que protagonizaron los intentos de negociación de los últimos años.