Inmigración irregular a través de la selva del Darién se redujo 99 %

03 janvier 2026 - 10:16

La inmigración irregular a través de selva del Darién se redujo en 99 % durante 2025, año en que se contabilizaron 3.091 cruces respecto a los más de 300.000 de 2024. En estos años ha habido cientos de personas fallecidas y desaparecidas en la selva del Darién. Los cálculos sugerían que en 2023 unas 400.000 personas cruzarían la selva, ello significaba casi el doble de los más de 248.000 inmigrantes que lo hicieron en 2022. La cifra resultó ser conservadora y ese año marcó el récord histórico con 520.085 inmigrantes que cruzaron la selva del Darién.

Más allá de las consideraciones y convicciones humanitarias respecto a la inmigración irregular lo que demuestra la situación del Darién es que una política migratoria tolerante frente a la inmigración irregular masiva es imposible e insostenible. No es realista y tampoco es funcional, redunda en la satanización de toda la inmigración y en las reacciones visibles como el ascenso de Donald Trump con su promesa cumplida de deportación masiva de inmigrantes irregulares, los resultados de su política saltan a la vista, además de cerrar y restringir los canales para la inmigración legal y regular como está sucediendo.

La selva del Darién, situada entre Colombia y Panamá, fue definida años atrás en un documental de BBC como la región “más intransitable y peligrosa de América Latina”. Esta vasta zona se convirtió en el paso de miles de latinoamericanos (venezolanos, ecuatorianos, colombianos, peruanos, cubanos, haitianos, etc.,), pero también de personas provenientes de destinos remotos (Bangladesh, Somalia, Yemen, China, India, Afganistán, entre otros países). El objetivo de todos siempre ha sido llegar a Estados Unidos.

Décadas atrás, principalmente emigraban por esta vía hombres adultos que buscaban entrar por la frontera sur de Estados Unidos. En los años recientes, las imágenes de familias enteras, hombres, mujeres y niños, poniendo en riesgo sus vidas, cruzando la selva han impactado, preocupado y conmovido.

La crudeza de las imágenes expuso la ampliación de esa inmigración irregular a través de la selva, expuesta a las inclemencias de la naturaleza, para posteriormente atravesar Centroamérica, sus múltiples peligros y mafias, no discriminó edad o género, tal y como pudo observarse en “Darién, el infierno de los migrantes”, un trabajo documental realizado años atrás por periodistas chilenos, quienes hicieron su reportaje a partir de un intenso trabajo de campo y fueron mostrando al mundo la dureza de la inmigración ilegal, dejando constancia, también, de esa faceta humana y dolorosa, con rostros cansados y agobiados, pero a la vez esperanzados en un futuro mejor en tierra estadounidense.

El creciente flujo migratorio hacia Estados Unidos a través del Darién era una preocupación manifiesta del gobierno Biden y hubo diálogos con las autoridades migratorias de Panamá y Colombia para trabajar mancomunadamente, a diferentes niveles, frente a esta problemática. Incluso Washington manifestó en su día que buscaba endurecer las medidas contra la inmigración ilegal, a la vez que facilitaría la apertura de canales para la inmigración ordenada y regular.

El gobierno colombiano también insistió a sus nacionales, previa la llegada de Trump, que el levantamiento del Título 42 no implicaba la apertura de fronteras de Estados Unidos, la exención de visados, la flexibilización de los procesos de regularización o nuevas medidas de reunificación familiar. Y destacó que todo intento de emigrar irregularmente hacia Estados Unidos constituía ya no solo riesgos para la vida, sino procesamientos y deportaciones a los países de origen. Asimismo, que la expulsión venía acompañada de la prohibición de entrada a Estados Unidos por cinco años y/o procesos penales si se era reincidente.

Pero, más allá de las advertencias del gobierno colombiano, las cifras mostraron el deseo de muchos colombianos de dejar su país inmerso en la inestabilidad propiciada por el gobierno. “El número de colombianos que cruzan la frontera ha alcanzado en los últimos seis meses cifras que nunca antes se habían visto, superando en ocasiones a los venezolanos. Además, los colombianos han desplazado a los argentinos en la compra de propiedades de bienes raíces (‘real estate’) en los últimos cinco meses. Esto demuestra que algo está pasando en Colombia”, dijo Tomás Regalado, exalcalde de Miami, durante un foro del Interamerican Institute for Democracy celebrado hace pocos años en Miami.

Las cifras contrastantes de las políticas de Trump y Biden muestran que las medidas y políticas de la administración demócrata, para la contención de los flujos de inmigración irregular, o fueron laxas o resultaron a todas luces ineficientes e ineficaces.

La inmigración ilegal fue uno de los temas principales que marcó la elección presidencial de 2024. Las cifras y los resultados en este tema puntual, tan drástica disminución de la inmigración irregular en la frontera sur, favorecen a Trump y le permiten afianzarse entre los suyos como un presidente que está cumpliendo sus promesas.

“Pasamos de más de 300.000 ingresos irregulares en 2024 a poco más de 3.000 este año. Es un logro histórico que refleja una gestión responsable y coordinada, siempre con respeto a los derechos humanos”, ha afirmado este miércoles el ministro de Seguridad Pública de Panamá, Frank Alexis Ábrego. En concreto, “los tránsitos irregulares por Darién se desplomaron de 302.203 en 2024 a apenas 3.091 este año, una reducción del 99 %”, indica en un comunicado.

Los cruces irregulares en 2025, a través del Darién, se asemejan a las cifras de los cruces entre 2012 y 2013, cuando lo hicieron 3.430 y 3.140 personas, respectivamente, según datos oficiales. En 2024, hubo más de 300.000 inmigrantes que llegaron a Panamá en su tránsito hacia Estados Unidos. El récord histórico tuvo lugar en 2023 con 520.085 inmigrantes, ese fue el año más crítico de la crisis y superó los 248.283 de 2022 y los 133.726 de 2021.

Además de la severa política de deportación masiva de la administración Trump, han contribuido a la drástica reducción de cruces las medidas y las políticas asumidas por el gobierno panameño, con el presidente José Raúl Mulino, quien gobierna desde julio de 2024. Mulino ha apostado al cierre de trochas por el Darién y a la firma de un acuerdo con Estados Unidos para realizar vuelos de deportación.

 

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