En medio de crecientes tensiones con Washington, el gobierno de Narendra Modi opta por estrechar lazos con Moscú y abrir un nuevo canal de diálogo con Pekín. La medida se produce tras la imposición de aranceles del 50 % a las exportaciones indias hacia Estados Unidos y en un contexto de disputas comerciales y estratégicas.
El primer ministro indio, Narendra Modi, extendió una invitación oficial a Vladimir Putin para visitar India antes de que finalice el año y participar en la cumbre bilateral anual. El gesto, acordado durante una llamada telefónica, incluyó un repaso a la situación en Ucrania y a la agenda común entre ambos países. La movida diplomática llega después de que Donald Trump anunciara un incremento del 50 % en los aranceles a las exportaciones indias hacia el mercado estadounidense, una medida que Nueva Delhi calificó de “sumamente lamentable”, sobre todo porque otros países continúan importando petróleo ruso sin sanciones similares.
La decisión de Washington frenó unas negociaciones comerciales que estaban cerca de concluir, pero fue el tono de Trump lo que encendió las alarmas en la diplomacia india: calificó la economía del país asiático como “muerta” y “protegida por barreras comerciales severas”. Según fuentes indias, Modi recordó al mandatario estadounidense en junio que el alto el fuego con Pakistán fue resultado de contactos directos entre ambos países, sin mediación de Estados Unidos, lo que marcó un punto de inflexión en la relación bilateral.
El viraje indio se traduce en acciones concretas: acuerdos estratégicos con Rusia en tecnología, exploración espacial, metales raros, fertilizantes y transporte. El asesor de seguridad nacional Ajit Doval se reunió con Putin en San Petersburgo durante la cumbre de asesores de los BRICS. En paralelo, Modi conversó con el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva para coordinar posiciones frente a la política comercial de la Casa Blanca, un gesto que sugiere un incipiente eje de cooperación entre potencias emergentes.
Analistas destacan que, a pesar de la presión de Washington para reducir la dependencia del petróleo ruso, India mantiene a Moscú como socio estratégico desde hace décadas, con un historial de apoyo en momentos clave, en contraste con la cercanía que Estados Unidos mantuvo en el pasado con Pakistán. En este marco, Modi también ha optado por acercarse a Pekín, a pesar de las tensiones derivadas del choque fronterizo de 2020. Su visita oficial a China, prevista para este mes, será la primera en siete años e incluirá un encuentro con Xi Jinping en el marco de una cumbre regional de seguridad.
En Washington, el Departamento de Estado minimiza el impacto de la crisis, reafirmando que India sigue siendo un socio estratégico. Sin embargo, voces dentro de la propia administración, como la de Lindsay Ford, exfuncionaria del Consejo de Seguridad Nacional, advierten que las políticas actuales pueden tener consecuencias duraderas, entre ellas un mayor acercamiento de Nueva Delhi a Moscú y Pekín.
Las conversaciones técnicas para rescatar el acuerdo comercial continúan, pero la confianza mutua se encuentra en un punto crítico. Décadas de acercamiento estratégico podrían verse comprometidas si no se logra un equilibrio entre los intereses económicos y las consideraciones geopolíticas que hoy marcan la agenda de la relación.