Hochul acusa a Trump de disparar los precios del combustible con la guerra en Irán

17 mars 2026 - 12:01

La gobernadora del estado de Nueva York, Kathy Hochul, arremetió este lunes contra el presidente estadounidense, Donald Trump, a quien responsabilizó del fuerte aumento del precio de los combustibles tras el estallido de la guerra con Irán.

Desde el inicio del conflicto, el pasado 28 de febrero, la gasolina ha subido un 21 % y el diésel un 28 % en el estado, según datos de la Autoridad de Investigación y Desarrollo Energético de Nueva York. El precio del combustible superó el 13 de marzo la barrera simbólica de los cinco dólares por galón, un nivel que no se registraba desde hace años.

La guerra en Irán golpea el bolsillo de los consumidores

Los conductores neoyorquinos han visto cómo el precio de la gasolina aumentó 62 centavos por galón —casi 3,8 litros— mientras que el diésel se encareció en 1,13 dólares por galón.

Solo durante la última semana, añadió Hochul, los precios subieron otros ocho centavos en el caso de la gasolina y once centavos en el del diésel, reflejando el impacto inmediato de la crisis energética desatada por la escalada militar en Oriente Medio.

«El presidente Trump prometió reducir los precios de la energía, pero su administración está haciendo exactamente lo contrario», afirmó la gobernadora en una conferencia de prensa dedicada a presentar medidas para mitigar el impacto del encarecimiento energético.

Un choque político sobre la transición energética

Hochul acusó además a la Casa Blanca de obstaculizar los esfuerzos estatales para impulsar la transición hacia energías limpias. Según la gobernadora, la actual política federal es «abiertamente hostil» a los programas destinados a desarrollar energías renovables.

La dirigente demócrata pidió también a la legislatura estatal que respalde las modificaciones que propone a la Ley de Liderazgo Climático y Protección Comunitaria, aprobada en 2019 durante el mandato del exgobernador Andrew Cuomo.

La legislación establece que Nueva York deberá generar el 70 % de su electricidad a partir de fuentes renovables —como la eólica, la solar o la hidroeléctrica— para 2030, y alcanzar un sistema energético completamente libre de carbono diez años después.

Hochul asegura respaldar esos objetivos, pero advierte de que su aplicación podría traducirse en un aumento significativo de las tarifas eléctricas si no se introducen ajustes en la normativa.

La polémica ilustra un conflicto político cada vez más visible en Estados Unidos: el cruce entre seguridad energética, geopolítica y transición climática en un contexto marcado por tensiones internacionales y volatilidad en los mercados del petróleo.

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