Hiroshima, 80 años después: la ciudad pide al mundo eliminar las armas nucleares

06 août 2025 - 07:52

En el aniversario del primer ataque atómico de la historia, la ciudad japonesa reclama un consenso internacional efectivo para poner fin al riesgo nuclear, que hoy alcanza niveles críticos.

Hiroshima, 6 de agosto de 2025. Ochenta años después de la tragedia, la ciudad japonesa que fue arrasada por la primera bomba atómica se convirtió este miércoles en la voz más lúcida contra la amenaza nuclear contemporánea. En una ceremonia multitudinaria celebrada en el Parque Memorial de la Paz, el alcalde Kazumi Matsui instó a la comunidad internacional a asumir un compromiso real por el desarme, subrayando que la amenaza atómica “persiste y se agrava”.

Más de 55.000 personas, incluyendo representantes de 120 países, participaron en los actos conmemorativos. En su discurso, el alcalde llamó a los líderes mundiales a visitar Hiroshima para conocer de primera mano las consecuencias humanas del uso de armas nucleares. “La paz no se construye con disuasión, sino con decisión”, afirmó.

La Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN), organización galardonada con el Nobel de la Paz en 2017, advirtió que el riesgo de una detonación nuclear es hoy más alto que en cualquier otro momento desde la Guerra Fría. Melissa Parke, directora ejecutiva de la entidad, señalá que la creciente tensión internacional, la modernización de los arsenales y la erosión de los tratados de control de armas podrían normalizar el uso táctico de armas atómicas en futuros conflictos.

Por su parte, los últimos supervivientes del bombardeo, conocidos como hibakusha, participaron también en la ceremonia. Con edades avanzadas y en número decreciente —ya son menos de 100.000—, transmitieron su testimonio como una advertencia al presente. “Sobrevivimos para que el mundo no olvide, pero parece que no se ha aprendido nada”, expresó uno de ellos, en un mensaje que resonó con fuerza en el auditorio.

La ONG Nihon Hidankyo, también liderada por hibakusha y parte activa en la promoción del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN), denunció que muchos gobiernos siguen ignorando sus compromisos de desarme. Japón, anfitrión del evento, aún no ha ratificado ese tratado, pese a ser el único país que ha sufrido dos ataques nucleares.

El simbolismo del momento se refuerza con una advertencia científica: el Reloj del Juicio Final, mantenido por el Bulletin of the Atomic Scientists, sitúa al mundo a solo 89 segundos de la medianoche, su punto más crítico desde su creación en 1947.

Hiroshima interpela al presente: la conmemoración sin política es ceremonia vacía. Solo una nueva ética internacional puede frenar la renovada carrera armamentista.

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