El sacerdote argentino Gabriel Romanelli, párroco de la única iglesia católica de la Franja de Gaza, resultó herido este jueves en un bombardeo israelí que alcanzó el complejo de la parroquia de la Sagrada Familia, en Ciudad de Gaza. El ataque dejó dos civiles muertos, varios heridos y destrozos en el recinto religioso donde desde octubre se refugian católicos y ortodoxos desplazados por la guerra.
La información fue confirmada por el Patriarcado Latino de Jerusalén y por fuentes médicas del hospital Al Ahli —conocido como hospital Bautista—, donde fue atendido el padre Romanelli por una herida en la pierna. El religioso, originario de Argentina, era conocido por sus mensajes diarios de aliento a su comunidad y sus llamadas nocturnas con el fallecido papa Francisco, con quien mantenía contacto desde el inicio del conflicto entre Israel y Hamás.
“El ataque alcanzó directamente el recinto parroquial”, señaló el comunicado del Patriarcado. “Rezamos por el descanso de las víctimas y por el fin de esta guerra bárbara. Nada puede justificar el ataque contra civiles inocentes”, añadió la nota oficial.
El ministerio de Exteriores de Israel expresó su “profundo pesar” por lo sucedido y aseguró que se trata de un incidente en investigación. Afirmó además que las Fuerzas de Defensa de Israel “no atacan iglesias ni lugares de culto”, y lamentó cualquier daño causado a sitios religiosos o a población no combatiente.
Pero la reacción internacional no tardó en elevar el tono. Desde Italia, la primera ministra Giorgia Meloni denunció los “ataques inaceptables” de Israel contra civiles, mientras que su canciller, Antonio Tajani, exigió explicaciones a su homólogo israelí. Por su parte, la Santa Sede expresó el “profundo dolor” del papa León XIV, aunque evitó señalar directamente al gobierno hebreo. “Su Santidad reitera su llamado a un alto el fuego inmediato”, expresó un comunicado firmado por el cardenal Pietro Parolin.
La parroquia atacada es un modesto enclave católico en una franja de tierra mayoritariamente musulmana. Según el Patriarcado Latino, apenas 135 católicos viven actualmente en Gaza, en su mayoría refugiados desde el inicio de la ofensiva israelí en octubre de 2023, cuando milicianos de Hamás perpetraron un ataque en el sur de Israel que dejó más de 1.200 muertos. Desde entonces, la respuesta militar israelí ha causado la muerte de más de 58.000 palestinos, según cifras del Ministerio de Salud gazatí, consideradas fiables por la ONU.
Monseñor Pascal Gollnisch, responsable de la organización católica L’Oeuvre d’Orient, calificó el ataque como “totalmente inaceptable”. “En esa iglesia no había yihadistas. Había civiles, había familias. Es un acto grave contra una institución pacífica al servicio de la población”, afirmó.
El caso de Gabriel Romanelli, un sacerdote latinoamericano herido entre los escombros de una guerra ajena, devuelve a América Latina un reflejo inquietante: en Gaza no solo mueren palestinos. También caen los puentes humanos y espirituales que aún tratan de resistir entre el fuego.