La capital de la Franja quedó aislada tras los bombardeos que dañaron la red de comunicaciones. Israel avanza con tanques mientras crece la alarma internacional por el aislamiento de un millón de personas atrapadas en la ciudad.
La ciudad de Gaza amaneció este miércoles sin acceso a internet ni telefonía. El corte, confirmado por la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones gazatí, afectó también a varias zonas del norte de la Franja, según informó la agencia oficial palestina Wafa. Los ataques aéreos israelíes de las últimas horas dañaron las infraestructuras críticas de conexión, dejando a la población incomunicada en uno de los momentos más duros del conflicto.
La agencia EFE intentó contactar con residentes a través de llamadas y mensajes sin éxito, una muestra del aislamiento que ahora sufre la capital. No es la primera vez que ocurre: en los últimos dos años, los bombardeos israelíes han provocado cortes repetidos en la red, con graves consecuencias humanitarias y dificultades para los equipos de emergencia.
La ofensiva terrestre se intensifica
El apagón se produjo mientras Israel anunciaba el inicio de una operación terrestre contra la capital, con el avance de tanques desde la periferia. El objetivo, según fuentes militares, es “afianzar posiciones y forzar el desplazamiento de la población hacia el sur”. Naciones Unidas estima que en Gaza ciudad vivía hasta mediados de agosto cerca de un millón de personas; de ellas, unas 190.000 se han desplazado, mientras Israel asegura que la cifra alcanza las 350.000.
El aislamiento agrava la situación de los civiles que, bajo fuego constante, carecen ahora de medios para comunicarse con familiares, pedir auxilio o informar de los bombardeos. Para organismos internacionales y ONG, el corte representa una forma más de presión sobre la población atrapada.
Acusaciones de genocidio
Desde el inicio de la ofensiva israelí tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, han muerto en Gaza cerca de 65.000 personas, según fuentes palestinas recogidas por Naciones Unidas. Una comisión independiente de la ONU, relatores de derechos humanos y un número creciente de países califican la campaña militar israelí de “genocidio”, señalando el carácter sistemático de los bombardeos, la destrucción de hospitales y el desplazamiento forzoso de civiles.
Israel rechaza esa acusación y sostiene que su objetivo es desmantelar las estructuras de Hamás, responsable de los ataques que dejaron más de 1.200 muertos en territorio israelí.
Una guerra sin imágenes
El apagón informático y telefónico supone también un apagón informativo. En una guerra donde los teléfonos móviles y las redes sociales han documentado los bombardeos en tiempo real, cortar la comunicación significa invisibilizar a las víctimas y limitar el acceso de la prensa internacional a testimonios de primera mano.
La comunidad internacional sigue dividida entre condenas crecientes y llamados a un alto el fuego, mientras la población de Gaza enfrenta la violencia, el hambre y ahora también el silencio digital.