Gaza: el hospital Al-Shifa resiste la evacuación y se convierte en símbolo de dignidad

09 septembre 2025 - 11:39
Folleto de evacuación lanzado por Israel en Gaza. Un residente lo sostiene en medio de una ciudad exhausta, 9 de septiembre de 2025. (Foto: Reuters)

Folleto de evacuación lanzado por Israel en Gaza. Un residente lo sostiene en medio de una ciudad exhausta, 9 de septiembre de 2025. (Foto: Reuters)

El mayor hospital de Gaza ha decidido quedarse con sus pacientes pese a la orden de evacuación del ejército israelí. El gesto trasciende la urgencia médica: es un acto de resistencia moral frente a una guerra que ha convertido la supervivencia en un desafío colectivo.

El ejército israelí declaró a la ciudad de Gaza “zona de combate peligrosa” y exigió la evacuación de toda la población. Entre el millón de habitantes atrapados en esta medida se encuentra el personal del hospital Al-Shifa, la institución sanitaria más grande del enclave. Pero su director ha sido categórico: los médicos y enfermeras permanecerán al lado de los pacientes.

La elección del personal médico se entiende a la luz de una realidad imposible de ignorar. El sur de Gaza, señalado por Israel como “zona humanitaria”, está colapsado por cientos de miles de desplazados. Los hospitales de campaña funcionan al límite y las clínicas improvisadas carecen de capacidad. Trasladar enfermos críticos es sencillamente inviable.

Las cifras hablan por sí solas: más de 50 pacientes dependen de ventilación mecánica, 80 recién nacidos sobreviven en incubadoras y 350 enfermos requieren diálisis constante. Con las unidades de cuidados intensivos a más del 300 % de ocupación, cualquier intento de evacuación equivaldría a una sentencia de muerte.

“Nos quedaremos con los pacientes. Pedimos protección internacional urgente para los hospitales, el personal médico y un corredor seguro para los heridos”, declaró la dirección de Al-Shifa. Esa declaración trasciende Gaza: expone el choque entre la lógica militar y la ética de salvar vidas.

La resistencia de este hospital refleja un dilema universal. Cuando la guerra convierte a los espacios de salud en objetivos colaterales, la humanidad se juega su credibilidad. Gaza recuerda a Sarajevo sitiada, a los hospitales latinoamericanos que en tiempos de dictadura fueron refugio de heridos y perseguidos. Cada incubadora en Al-Shifa no solo protege a un niño palestino, también pone a prueba el compromiso de la comunidad internacional con los principios básicos del derecho humanitario.

El Ministerio de Sanidad de Gaza ha lanzado un llamado urgente a Naciones Unidas y a la Cruz Roja para garantizar la seguridad de las instalaciones médicas. Sin embargo, los precedentes invitan al escepticismo: demasiadas veces la diplomacia ha llegado tarde o se ha limitado a declaraciones vacías mientras los hospitales quedaban reducidos a ruinas.

Al-Shifa se ha convertido en un símbolo. Entre la orden de evacuar y la imposibilidad de trasladar a miles de enfermos, su personal ha optado por permanecer. En esa elección hay algo más que obstinación: está la dignidad de una comunidad que se niega a abandonar a sus más vulnerables.

Para América Latina y España, observar este drama debería ir más allá del consumo de imágenes trágicas. Lo que ocurre en Gaza interpela directamente a la idea de humanidad compartida. La neutralidad frente al sufrimiento masivo ya no es opción.

En Gaza, cada decisión médica se ha vuelto un acto político. Y en Al-Shifa, quedarse con los pacientes equivale a defender lo poco que queda en pie: la dignidad humana.

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