Francia considera que un acuerdo entre Estados Unidos e Irán para restablecer la navegación en el estrecho de Ormuz podría alcanzarse en un futuro próximo. París advierte de que el cierre prolongado de esta vía estratégica amenaza el suministro mundial de energía y fertilizantes, además de aumentar los riesgos para la economía global.
El ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, afirmó este viernes que un acuerdo entre Estados Unidos e Irán para reabrir el estrecho de Ormuz está «al alcance de la mano» e instó a ambas partes a culminar cuanto antes las negociaciones en curso.
En declaraciones a la emisora pública France Inter, el jefe de la diplomacia francesa calificó de «insostenible» la situación actual y alertó sobre las consecuencias económicas derivadas del bloqueo de una de las rutas marítimas más importantes del planeta.
«Estados Unidos e Irán deben hacer todo lo posible para poner fin a esta situación», señaló Barrot, quien insistió en que existe una oportunidad real para alcanzar un entendimiento que permita restablecer la circulación marítima en la zona.
El responsable francés defendió una reapertura inmediata del paso marítimo, incluso si las conversaciones sobre el programa nuclear iraní continúan durante más tiempo. A su juicio, la comunidad internacional no puede permitirse esperar semanas o meses para normalizar el tráfico en una arteria vital para el comercio mundial.
Barrot subrayó que la reapertura del estrecho es esencial para garantizar el suministro global de hidrocarburos y fertilizantes, dos sectores especialmente sensibles para la estabilidad de los mercados internacionales.
Situado entre Irán y Omán, el Estrecho de Ormuz constituye uno de los corredores energéticos más estratégicos del mundo. Por sus aguas transita una parte sustancial de las exportaciones internacionales de petróleo y gas, así como importantes volúmenes de materias primas esenciales para la agricultura.
La evolución de las negociaciones entre Washington y Teherán es seguida con atención por gobiernos, mercados y operadores energéticos, conscientes de que cualquier interrupción prolongada en esta vía marítima podría tener repercusiones directas sobre los precios de la energía, la inflación y el crecimiento económico mundial.