La octava edición del Foro de París por la Paz se abre con un mensaje que trasciende la diplomacia: sin alianzas globales, el siglo XXI corre el riesgo de naufragar entre conflictos, desigualdades y tecnologías sin ética.
En el Palacio de Chaillot, frente a la Torre Eiffel, tres mil representantes de gobiernos, organismos internacionales y sociedad civil se reúnen para pensar el futuro de la cooperación mundial. El lema elegido, “Nuevas coaliciones por la paz, las personas y el planeta”, resume una intuición que recorre todas las sesiones del Foro: el mundo se encuentra en un punto de inflexión.
El presidente del Foro, Ángel Gurría, advierte que la humanidad enfrenta desafíos que desbordan las fronteras tradicionales. La deuda global, las guerras en Gaza y Ucrania, la crisis ambiental y el avance sin control de la inteligencia artificial configuran una tormenta perfecta. “Los retos del siglo XXI exigen alianzas audaces y la valentía de superar las divisiones entre el Norte y el Sur, el Este y el Oeste”, afirmó el economista mexicano durante la apertura.
Michelle Bachelet, expresidenta de Chile y alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, coincidió en que la paz ya no puede entenderse como ausencia de guerra. “Los conflictos son más complejos que nunca y se libran en las ciudades, en el ciberespacio y en la mente de las personas”, señaló. Su reflexión fue clara: la seguridad humana debe convertirse en la medida de éxito de la política internacional.
El Foro llega en un momento simbólico. Se cumplen diez años de los Acuerdos de París sobre cambio climático y el planeta se prepara para la COP30 en Brasil. Recuperar aquel espíritu de cooperación aparece como una urgencia. “La paz es inseparable del bienestar de las personas y de la salud del planeta”, recordó Gurría, en alusión a la estrecha relación entre crisis climática, desigualdad y migraciones.
En paralelo, Francia reafirma su papel como anfitriona de un espacio que busca reinventar el multilateralismo, no como discurso, sino como práctica. Desde su creación en 2018 por iniciativa de Emmanuel Macron, el Foro de París por la Paz se ha convertido en un laboratorio de ideas para construir gobernanzas inclusivas frente a la fragmentación global.
Para América Latina, este encuentro ofrece un espejo y una oportunidad. Las voces latinoamericanas, históricamente comprometidas con la diplomacia de paz, pueden aportar una visión más humana del desarrollo y una crítica a las jerarquías del sistema internacional. El mensaje de París resuena así en el Sur global: sin justicia, no habrá paz; sin cooperación, no habrá futuro.
En tiempos donde la palabra “alianza” se confunde con “bloque” y la “paz” se invoca como bandera política, el Foro de París propone volver a lo esencial: la responsabilidad compartida. El multilateralismo no es una reliquia de la posguerra, sino una necesidad ética y estratégica del presente.
El Palacio de Chaillot, donde hace 77 años se adoptó la Declaración Universal de Derechos Humanos, vuelve a ser escenario de un llamado urgente: reconstruir la esperanza mediante la cooperación y el diálogo.