Feijóo usa la visita de Machado para atacar las alianzas de Sánchez

20 avril 2026 - 18:52

La recepción del líder del PP a la líder opositora venezolana en la sede nacional del partido en Madrid, simultánea a la cumbre progresista internacional convocada por Pedro Sánchez en Barcelona, convirtió el fin de semana en un duelo de narrativas con Caracas como eje. Mientras Feijóo atacó al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero como interlocutor del chavismo; Sánchez acusó al líder del PP y a Abascal de hacer declaraciones xenófobas.

La visita de la líder opositora venezolana María Corina Machado a la sede del Partido Popular (PP) en la calle de Génova de Madrid coincidió este fin de semana con la celebración en Barcelona de la Global Progressive Mobilisation (GPM), la cumbre internacional convocada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. La simultaneidad de ambos eventos —uno en Madrid con la principal figura de la oposición antichavista, otro en Barcelona con los presidentes de Brasil, Colombia, Sudáfrica y Uruguay— evidenció que las dos principales fuerzas políticas españolas eligieron el mismo período para librar una batalla de relatos internacionales con Venezuela como trasfondo común.

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, recibió a Machado ante cargos del partido y exiliados venezolanos congregados en la sede nacional de la formación conservadora. En su intervención, Feijóo declaró que «el sitio de España es al lado de María Corina» y presentó la trayectoria de la política venezolana como un ejemplo de coherencia democrática. El presidente de la oposición vinculó implícitamente el respaldo a Machado con una crítica a la postura del Gobierno central, al que acusa de no condenar con suficiente contundencia al régimen de Nicolás Maduro.

La acusación a Zapatero

La acusación más directa del discurso de Feijóo apuntó al expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, a quien calificó de «muy poco transparente y poco conveniente» por sus gestiones diplomáticas en Venezuela. El líder del PP argumentó que Zapatero había viajado a Caracas en supuesta defensa de la transición democrática sin resultado verificable. Su argumento encontró respaldo en una afirmación de la propia Machado, quien señaló que «nunca en mi vida he hablado con Rodríguez Zapatero», desmintiendo así cualquier papel mediador del exmandatario con la oposición venezolana.

La figura de Zapatero como interlocutor con el chavismo es un recurso habitual del PP en el debate sobre política exterior. Feijóo actualizó ese argumento aprovechando la presencia de Machado: si la principal referente de la oposición venezolana desmiente haber tenido contacto con el expresidente, la narrativa gubernamental sobre el papel pacificador de Zapatero quedaría sin fundamento factual. El presidente conservador sostuvo además que Venezuela «está iniciando un proceso de transición irreversible» y reclamó que Machado pudiera regresar al país para concurrir a unos comicios en condiciones de libertad.

Sánchez responde desde la GPM

La réplica del jefe del Ejecutivo llegó desde Barcelona, en la rueda de prensa posterior a la cumbre bilateral España-Brasil que clausuraba la primera jornada de la GPM. Sánchez afirmó haber escuchado de Feijóo y de Santiago Abascal «declaraciones racistas y también xenófobas, vinculando migración con inseguridad». El presidente señaló que la prueba de esas actitudes era el pacto suscrito entre PP y Vox en Extremadura, y realizó esas declaraciones en un momento en que Feijóo ya había abandonado la sala para continuar su agenda con Machado.

El contraste entre ambas citas era deliberado. Mientras el líder conservador compartía tribuna con Machado en la sede del PP en Madrid, Sánchez presidía en la Fira de Barcelona un encuentro con Luiz Inácio Lula da Silva, Gustavo Petro, Cyril Ramaphosa y Yamandú Orsi, presidentes de Brasil, Colombia, Sudáfrica y Uruguay, en lo que el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) presentó como una respuesta colectiva al avance de la derecha radical. La portavoz de Más Madrid, Rita Maestre, también se posicionó al criticar la concesión de la Llave de Oro de la ciudad a Machado: «Si el PP quiere montar una fiesta privada, que la paguen ellos desde Génova», señaló.

La negativa de Machado a reunirse con el presidente

La dimensión más simbólica de la estancia de Machado en Madrid fue su negativa a encontrarse con Sánchez. La dirigente venezolana explicó en una entrevista con la Cadena Cope que «hay veces que ciertas reuniones no convienen», sin detallar los motivos. El presidente había asegurado días antes sentirse «encantado» de recibirla, y recordó ante los medios que en el pasado ya se había reunido con los líderes opositores venezolanos Edmundo González y Leopoldo López, que residen en España gracias a lo que definió como una política humanitaria del Ejecutivo.

Antes de llegar a España, Machado completó una breve gira por Francia y los Países Bajos, donde se entrevistó con el presidente Emmanuel Macron y el primer ministro neerlandés Rob Jettens. En ambas capitales subrayó que la comunidad internacional tiene «una responsabilidad clara» ante el proceso político en su país y abogó por un calendario electoral que sirva de salida institucional. Su agenda en Madrid, con paradas en la sede del PP, la fundación de Abascal y el Ayuntamiento de la capital, reflejó con nitidez su anclaje en el espacio de la derecha y la ultraderecha españolas.

La visita de Machado y la cumbre de la GPM expusieron en paralelo la magnitud de la brecha que separa a los dos grandes partidos en política exterior. Para el PP, Venezuela es una causa de libertad que el Gobierno traiciona al no romper con el régimen de Maduro de forma inequívoca. Para el PSOE, la alianza de Feijóo con Machado —y, por extensión, con Abascal— evidencia una deriva hacia posiciones incompatibles con los valores democráticos europeos. El duelo del fin de semana no resolverá esa fractura, pero sí establece las posiciones de ambos bloques para las semanas que preceden a las elecciones andaluzas del 17 de mayo.

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