El líder del PP español no logró que el grupo conservador europeo respaldara específicamente su ofensiva contra la medida del Gobierno de Pedro Sánchez durante la cumbre celebrada en Zagreb. El PPE emitió una declaración genérica sobre política migratoria sin mencionar el caso español, mientras el comisario europeo de Interior confirmó que se trata de una competencia exclusiva de los Estados miembros.
Alberto Núñez Feijóo no consiguió que el Partido Popular Europeo respaldara su ofensiva contra la regularización extraordinaria de inmigrantes aprobada por el Gobierno español durante la cumbre de líderes conservadores celebrada este fin de semana en Zagreb. Pese a los esfuerzos del dirigente español por situar la medida impulsada por Pedro Sánchez como una amenaza para el conjunto de la Unión Europea, el PPE optó por una declaración genérica sobre política migratoria que no menciona específicamente el caso español. El texto firmado por los principales dirigentes conservadores europeos critica las regularizaciones sin control y defiende que la solidaridad sin garantías constituye una negligencia política, pero evita cualquier referencia explícita a la iniciativa del Ejecutivo español.
El revés político para Feijóo se completó con las declaraciones del comisario europeo de Interior y Migración, Magnus Brunner, perteneciente al PPE, quien confirmó que Bruselas está al tanto de la ley aprobada en España pero que se trata de una competencia exclusiva de los Estados miembros. Brunner explicó que la regularización afecta a personas que ya residen en territorio comunitario aunque hayan llegado de manera irregular, por lo que corresponde a cada país decidir cómo abordar su situación legal. El comisario insistió en que la prioridad de la Unión Europea es prevenir y luchar contra la migración ilegal, pero matizó que el caso español se refiere a población ya asentada en el país.
El rechazo del PPE a la iniciativa española
La estrategia de Feijóo para internacionalizar su oposición a la regularización chocó con la realidad de que otros gobiernos conservadores europeos han aplicado medidas similares en el pasado. Los líderes del PPE reunidos en Zagreb, incluyendo al canciller alemán Friedrich Merz, el primer ministro griego Kyriakos Mitsotakis y el polaco Donald Tusk, no respaldaron la tesis del dirigente español de que la medida viola el Pacto Europeo de Migración y Asilo. La declaración conjunta del grupo popular europeo se limitó a defender principios generales sobre control migratorio sin señalar ningún caso nacional concreto, evidenciando el escaso apoyo que la posición del PP español encontró entre sus socios comunitarios.
El portavoz de la Comisión Europea, Markus Lammert, zanjó la controversia afirmando que los debates y políticas para regularizar el estatus de nacionales de terceros países que se encuentran en situación irregular recaen exclusivamente en la responsabilidad de cada Estado miembro. Esta posición oficial de Bruselas representa un portazo a la intención del PP español de convertir la regularización en un problema europeo que requiera intervención comunitaria. La Comisión evitó tomar partido en el debate interno español sobre la medida, defendiendo que no tiene competencias sobre esta materia específica.
La regularización del Gobierno y sus implicaciones
El Gobierno español aprobó a finales de enero un real decreto para regularizar la situación de aproximadamente medio millón de personas que se encuentran en España en situación irregular desde antes del 31 de diciembre de 2025 y puedan demostrar al menos cinco meses de residencia. La medida, pactada entre el PSOE y Podemos, se tramita mediante modificación del reglamento de extranjería sin necesidad de convalidación parlamentaria. El Ejecutivo defiende que la norma se incluye dentro del ordenamiento jurídico actual en materia de extranjería y es conforme al derecho de la Unión Europea.
Feijóo ha calificado la regularización como masiva, sin control ni garantías, y ha advertido de posibles consecuencias nocivas tanto para España como para el conjunto de la Unión Europea. El líder del PP argumenta que la medida provocará un efecto llamada en la frontera sur del continente y que permitirá a los regularizados instalarse en cualquier Estado miembro en virtud de la libre circulación de trabajadores. Sin embargo, estos argumentos no encontraron eco entre los dirigentes conservadores europeos reunidos en Zagreb, varios de cuyos gobiernos han implementado procesos similares de regularización en sus respectivos países.
Posiciones divergentes dentro del grupo popular europeo
El fracaso de Feijóo en Zagreb evidencia las diferencias internas dentro del PPE sobre política migratoria y el rechazo a utilizar casos nacionales específicos como arma política en el debate europeo. Varios gobiernos conservadores han aplicado regularizaciones extraordinarias sin que el grupo popular europeo las cuestionara públicamente. En España, el propio PP admitió a trámite en 2024 la Iniciativa Legislativa Popular destinada a regularizar a personas migrantes sin papeles, aunque posteriormente endureció su posición sobre esta cuestión.
La posición aislada del PP español dentro del PPE contrasta con el discurso que Feijóo mantiene en el ámbito nacional, donde ha intensificado su crítica a la política migratoria del Gobierno aproximándose a los postulados de Vox. Esta evolución del discurso popular se hizo especialmente visible tras la presentación de su plan migratorio en Barcelona en octubre de 2025, que marcó un endurecimiento significativo del tono sobre inmigración. El dirigente conservador defiende ahora una política migratoria basada en requisitos estrictos que incluyen contrato de trabajo, ausencia de antecedentes penales y compromiso expreso con los valores constitucionales españoles y europeos.
La cumbre de Zagreb también abordó otros asuntos como el acuerdo con Mercosur, la situación en Venezuela y el esclarecimiento del accidente ferroviario de Adamuz, temas en los que Feijóo buscó igualmente el respaldo del PPE. El líder del PP español concluyó su participación en la reunión reiterando su compromiso de seguir trabajando en el ámbito europeo para ofrecer soluciones a los ciudadanos españoles, pese al evidente revés político que supone la falta de apoyo específico del grupo conservador europeo a su ofensiva contra la regularización de inmigrantes.