Europa podría duplicar su fuerza militar sin gastar un euro más

14 mai 2026 - 18:02

Un estudio del Kiel Institut publicado esta semana cifra en 500.000 millones de euros la inversión adicional que Europa necesita en la próxima década para dejar de depender militarmente de Estados Unidos. Pero el informe subraya que el problema del continente no es de falta de fondos: es de fragmentación crónica. Si los países europeos coordinaran su gasto, tendrían casi el doble de capacidad militar con el dinero que ya desembolsan.

Europa tiene el segundo presupuesto militar más alto del mundo, equivalente a casi el 60% del de Estados Unidos, pero sigue siendo incapaz de defenderse por sí sola. La razón no es aritmética sino estructural: el 78% del gasto en defensa de los países europeos se realiza fuera de la Unión Europea (UE), y de ese total, el 63% va directamente a Washington. La dependencia tecnológica y operativa del continente respecto a su aliado transatlántico abarca desde la computación en la nube y el reconocimiento por satélite hasta la defensa antiaérea y los sistemas de mando. Ninguna operación de combate europea es hoy plenamente funcional sin soporte estadounidense.

Un estudio del Kiel Institut, centro alemán de investigación económica, publicado la pasada semana, cuantifica el coste de romper esa dependencia. Europa necesitará una inversión adicional de entre 150.000 y 200.000 millones de euros antes de 2030, que podría alcanzar los 500.000 millones al término de la próxima década. La cifra parece astronómica, pero el informe la contextualiza: representa apenas el 0,25% del Producto Interior Bruto (PIB) combinado de la UE, el Reino Unido y Noruega, y es significativamente inferior a los 750.000 millones movilizados durante la pandemia a través del programa NextGenerationEU. Moritz Schularick, presidente del Kiel Institut, es categórico al respecto: «La autonomía de defensa europea es tecnológicamente factible, fiscalmente viable y políticamente alcanzable».

500.000 millones para dejar de depender de EE.UU.

El informe precisa que esa inversión adicional no sustituye a los presupuestos de defensa existentes, que rondan el 2% del PIB en la mayoría de los países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), sino que se añade a ellos como «peaje de entrada» para la autonomía tecnológica. El dinero serviría para desarrollar lo que Europa actualmente no tiene: satélites propios, sistemas de drones, infraestructuras de mando y control, y tecnología de defensa antiaérea independiente. La comparación que establece el estudio con el plan de competitividad presentado por Mario Draghi en septiembre de 2024 es reveladora: mientras Draghi estimó en 800.000 millones anuales la inversión necesaria para salvar la economía europea en su conjunto, los 500.000 millones para defensa representan apenas el 6,25% de ese esfuerzo total a lo largo de una década.

Además, cada euro invertido en tecnología de defensa genera un efecto multiplicador: el informe estima que puede producir 1,5 euros en valor económico agregado. Esta proyección convierte la inversión en autonomía estratégica en algo más próximo a un «nuevo proyecto Manhattan» —en palabras del propio informe— que a un gasto unilateral sin retorno. El beneficio no sería solo militar sino industrial: el desarrollo de tecnología propia crearía ecosistemas de innovación que hoy no existen en Europa a la escala necesaria.

El coste de ir cada uno por su cuenta

El diagnóstico más incómodo del informe no es el de los 500.000 millones, sino el que precede a esa cifra: Europa ya gasta suficiente dinero, pero lo malgasta. El continente opera con cuatro tipos diferentes de tanques, 15 modelos distintos de aviones de combate y una multiplicidad de sistemas de mando incompatibles entre sí. Cuando varios países deciden desarrollar tecnología de forma independiente —como ocurre cuando Alemania, Francia y España financian por separado investigaciones sobre radares similares—, el resultado es que entre 30 y 40 céntimos de cada euro invertido se pierden en burocracia, duplicidades y falta de acuerdos. Si Europa actuara como un bloque unificado, tendría casi el doble de fuerza militar con el presupuesto que ya maneja.

A ello se suma que, mientras en Estados Unidos el gasto militar fluye hacia un ecosistema plural de miles de empresas e innovadores, en Europa el dinero acaba concentrado en un club de diez grandes compañías nacionales —con frecuencia de titularidad estatal— que acaparan el 70% de los contratos, asfixiando la entrada de nuevos actores y ralentizando la incorporación de tecnologías emergentes. El Kiel Institut propone como solución la especialización por bloques: que Francia, Polonia y el Reino Unido coordinen las políticas nucleares, que los estados bálticos y los Países Bajos formen una coalición para la autonomía marítima, y que Alemania se especialice en drones y defensa aérea.

La OTAN ante una encrucijada

El análisis del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), difundido también la semana pasada, comparte el diagnóstico del Kiel Institut pero añade una advertencia política de mayor calado: sin esta inversión, la OTAN sobrevivirá solo de forma simbólica. El analista del IEEE José Luis Pontijas escribe que la Alianza se encuentra en una «encrucijada peligrosa» ante la complacencia europea frente a las exigencias de Washington. «La diplomacia sumisa, si bien puede pretender ganar tiempo, solo erosiona la dignidad y el peso estratégico de los aliados europeos», señala.

La conclusión de Pontijas es exigente en términos políticos: para que Europa deje de ser un cliente y se convierta en un «pilar soberano, capaz e indispensable», sus líderes deben «tener el coraje de explicar a sus ciudadanos las duras verdades sobre el coste de la libertad en una era de confrontación permanente». El informe del Kiel Institut añade una paradoja de fondo que resume bien el reto: la soberanía nacional en defensa es, paradójicamente, incompatible con alcanzar la soberanía europea. Mientras cada país siga priorizando sus intereses propios sobre la coordinación continental, el dinero seguirá tirándose a la basura.

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