España y Marruecos blindan Ceuta ante una nueva alerta de cruce durante las elecciones

21 septembre 2026 - 16:21

Marruecos ha desplegado alrededor de 3.000 efectivos en la frontera y los accesos a Castillejos ante las convocatorias difundidas para intentar una nueva entrada colectiva en Ceuta el 23 de septiembre, coincidiendo con las elecciones legislativas. España refuerza la prevención con una campaña contra los rumores y mantiene la coordinación con Rabat para evitar que se repita la crisis de finales de julio.

España y Marruecos han reforzado las medidas de prevención ante los llamamientos difundidos en redes sociales para intentar un nuevo cruce masivo hacia Ceuta el próximo miércoles, coincidiendo con las elecciones legislativas marroquíes. Menos de dos meses después de la entrada de más de 70.000 personas durante el 30 y el 31 de julio, Rabat ha desplegado un amplio dispositivo de seguridad en la frontera y Madrid trata de combatir los mensajes que presentan la entrada irregular en la ciudad autónoma como una vía para llegar posteriormente a la Península o a otros países europeos.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha confirmado que el Gobierno está siguiendo las nuevas convocatorias y ha solicitado a Marruecos que adopte medidas de vigilancia y contención. Por el momento, según el ministro, los llamamientos no están alcanzando una repercusión comparable a la observada antes de otros intentos de entrada. España, sin embargo, ha decidido anticiparse ante el riesgo de que la jornada electoral pueda ser interpretada por los potenciales participantes como una oportunidad para alcanzar la frontera.

Un despliegue de unos 3.000 efectivos

La frontera presenta ya una imagen muy diferente a la de finales de julio. Fuentes locales de Fnideq, Castillejos en su denominación española durante el Protectorado, estiman en al menos 3.000 los efectivos movilizados por Marruecos, entre policías, gendarmes y unidades militares. Buena parte de ellos se aloja en las naves industriales levantadas en la zona después de la desaparición del antiguo comercio fronterizo informal. La cifra no procede de un balance oficial de las autoridades marroquíes, pero el despliegue es visible sobre el terreno.

Al menos cuatro camiones dotados de cañones de agua, alrededor de 40 vehículos policiales, incluidas tanquetas, y centenares de agentes se encontraban este domingo en las inmediaciones de la frontera. Los controles comienzan mucho antes de llegar a Ceuta. Los accesos desde Tánger hasta Castillejos están jalonados de retenes y patrullas de la Gendarmería, mientras agentes de paisano comprueban la documentación de jóvenes menores de 30 años. También existe vigilancia policial en los acantilados próximos a la ciudad autónoma para impedir que se reproduzcan los cruces por mar registrados en julio.

Las autoridades marroquíes realizaron además el jueves un amplio ejercicio preventivo en Bab Sebta, el paso fronterizo desde Castillejos, en el que participaron centenares de integrantes de distintos cuerpos de seguridad. El simulacro, de una dimensión poco habitual, constituye otra señal de que Rabat se prepara esta vez con antelación. Organizaciones humanitarias marroquíes señalan también que los migrantes subsaharianos que permanecen en los bosques de Belyunes apenas se dejan ver ante el incremento de la presencia policial.

España intenta desactivar los rumores antes del miércoles

Madrid ha incorporado otro instrumento a la estrategia preventiva. La Embajada española en Rabat está difundiendo mensajes destinados a contrarrestar las informaciones falsas sobre las consecuencias de conseguir entrar en Ceuta. «Entrar irregularmente en España a través de Ceuta y Melilla no da derecho a acceder a la Península, a permanecer en España o a circular libremente por la UE», advierte una de las comunicaciones difundidas por la representación diplomática.

La campaña responde a la aparición de mensajes que convocan una nueva entrada colectiva para el 23 de septiembre. El diario marroquí L’Opinion asegura haber recibido a través de «canales oficiales» la explicación de que la Embajada pretende poner fin a los «rumores y falsas promesas» susceptibles de favorecer nuevos intentos. El medio digital Le Desk ha recogido la misma advertencia y la atribuye a una comunicación de la Embajada española a la prensa.

Albares vincula parte de estas campañas con la actividad de las redes de tráfico de personas y sostiene que la desinformación puede utilizarse para convencer a potenciales migrantes de que alcanzar Ceuta abre automáticamente el camino hacia el resto de España o de la Unión Europea. Se trata del diagnóstico expresado por el ministro ante un fenómeno cuyo origen y difusión pueden responder a actores diferentes.

La iniciativa española ha provocado también críticas en Marruecos. Algunos medios han presentado la actuación de la Embajada como una posible «injerencia española» en las elecciones legislativas. La comunicación diplomática española, sin embargo, está centrada en las convocatorias para cruzar la frontera y en desmentir las expectativas sobre las consecuencias jurídicas de conseguir entrar irregularmente en Ceuta.

Elecciones bajo la sombra de la crisis de julio

La fecha elegida para las nuevas convocatorias añade un componente especialmente delicado. Los llamamientos fijan el intento para el mismo miércoles en que los marroquíes están convocados a las urnas. La información trasladada desde la Embajada apunta a que quienes impulsan las movilizaciones podrían considerar que la concentración de las fuerzas de seguridad en la protección de los colegios y del proceso electoral facilitaría una nueva aproximación masiva a Ceuta.

El dispositivo desplegado por Rabat indica que las autoridades marroquíes pretenden impedir precisamente ese escenario. La diferencia con los acontecimientos de finales de julio es sustancial. Entonces, decenas de miles de personas consiguieron alcanzar Ceuta sin que las fuerzas de seguridad de ambos países pudieran contener inicialmente el movimiento. Ahora los controles se extienden por las carreteras que conducen hacia Castillejos y por los espacios costeros utilizados durante aquella entrada.

La prevención se desarrolla también mediante la interlocución diplomática. Albares asegura mantener contactos «prácticamente todos los días» con su homólogo marroquí, Nasser Bourita, tanto para abordar el riesgo de nuevas entradas como para gestionar los retornos pendientes después de la crisis de julio. El ministro ha insistido en que, hasta el momento, la movilización detectada en redes no tiene la dimensión observada antes de episodios anteriores.

En Castillejos, entretanto, permanecen familias pendientes de quienes consiguieron cruzar durante la avalancha de julio. Algunas esperan que sus hijos puedan regularizar su situación y trasladarse a la Península, mientras otros jóvenes continúan viendo la emigración como una salida ante la falta de oportunidades. A dos días de las elecciones, la carretera hacia la frontera está sometida a controles y la costa aparece cubierta de concertinas, barreras y agentes.

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