El Ministerio de Asuntos Exteriores recomienda a los españoles que se encuentren en el país que salgan «haciendo uso de los medios disponibles» ante la represión que ha dejado más de 3.400 muertos. El ministro José Manuel Albares descarta que una acción militar estadounidense aporte estabilidad y rechaza la aplicación de la pena de muerte contra los detenidos en las protestas.
El Ministerio de Asuntos Exteriores ha emitido una recomendación urgente a los ciudadanos españoles que se encuentren en Irán para que abandonen el país «haciendo uso de los medios disponibles», ante la escalada de violencia que ha dejado más de 3.400 muertos desde que comenzaron las protestas antigubernamentales hace más de dos semanas. La alerta, publicada este martes en la web del departamento que dirige José Manuel Albares, desaconseja además viajar a la zona por la situación de «gran inestabilidad» que atraviesa el país, inmerso en la mayor crisis política en años contra el régimen de los ayatolás.
La ONG Iran Human Rights cifra en más de 3.400 los fallecidos y miles los heridos como consecuencia de la represión de las fuerzas de seguridad iraníes durante las manifestaciones que se extendieron por más de un centenar de ciudades desde el pasado 28 de diciembre. Las protestas, que comenzaron con demandas económicas, han evolucionado hacia un cuestionamiento del sistema teocrático que gobierna el país desde la revolución islámica de 1979. La respuesta del régimen ha sido una represión brutal, con las fuerzas de seguridad disparando directamente contra los manifestantes, según organizaciones de derechos humanos.
El Ministerio de Exteriores advierte en su comunicado que «el Estado no resultará responsable por ningún concepto de los daños o perjuicios que, tanto por la observancia como por desconocimiento o no atención de la recomendación, pudieran ocasionarse a personas o bienes». La embajada española en Teherán carece de capacidad legal para autorizar la salida de ciudadanos del país, una facultad que corresponde exclusivamente a las autoridades iraníes, lo que complica la evacuación de los residentes españoles que trabajan en Irán con permisos laborales.
Las comunicaciones cortadas y las aerolíneas suspendidas
Desde Exteriores recuerdan que las comunicaciones están cortadas desde el pasado 8 de enero, incluyendo Internet y la entrada de llamadas telefónicas provenientes del extranjero. El régimen ha bloqueado sistemas de mensajería como WhatsApp y redes sociales como Facebook, Twitter e Instagram, lo que puede significar quedar incomunicado durante largos períodos de tiempo. La mayoría de aerolíneas han suspendido sus operaciones con Irán, por lo que el Ministerio recomienda verificar con las compañías aéreas la situación de las conexiones, que pueden verse modificadas por la evolución de los acontecimientos.
El departamento dirigido por Albares señala que las fronteras con Armenia, Turquía, Azerbaiyán y Turkmenistán están abiertas para ciudadanos extranjeros, ofreciendo rutas terrestres de salida ante la cancelación de vuelos comerciales. Sin embargo, advierte que los extranjeros que residan en Irán con permiso de trabajo deben tramitar una autorización de salida cada vez que deseen abandonar el país, un permiso que debe gestionar la empresa empleadora con antelación suficiente, lo que añade dificultades burocráticas a la evacuación.
El Ministerio desaconseja «absolutamente mezclarse en manifestaciones de cualquier tipo, hacer fotos o vídeos de las mismas, así como de cualquier edificio oficial». La advertencia subraya que cualquier ciudadano que tome fotografías o vídeos fuera de las zonas turísticas puede resultar sospechoso para las autoridades iraníes. También pide encarecidamente no fotografiar instalaciones militares o gubernamentales, ni manifestarse públicamente sobre cuestiones políticas o religiosas, incluso a través de redes sociales, recordando que varios ciudadanos europeos han sido detenidos y condenados a penas de prisión por estos motivos.
Albares descarta que la intervención estadounidense aporte estabilidad
El ministro de Asuntos Exteriores defendió este jueves que una intervención militar de Estados Unidos en Irán no es la solución ni llevará estabilidad al país, en medio de especulaciones sobre que el presidente Donald Trump estaría considerando acciones militares para apoyar a los manifestantes. «Yo creo que en estos momentos una acción unilateral externa no va a aportar estabilidad ni paz a Irán, que es lo que en estos momentos necesita», declaró Albares a su llegada al Congreso de los Diputados, donde compareció para explicar la posición del Gobierno sobre Venezuela.
Albares apostó por «evitar situaciones de caos» y subrayó que todos quieren que Irán camine «hacia un futuro de libertades, hacia un futuro democrático, pero también que lo haga en paz y que sobre todo evitemos el caos». El ministro rechazó además que se pueda aplicar la pena de muerte contra los detenidos durante las manifestaciones, después de que el régimen iraní amenazara con ejecutar a manifestantes capturados. La posición española contrasta con las declaraciones del presidente Trump, quien ha expresado su disposición a golpear militarmente a Irán si se asesinan manifestantes.
Días antes, en un desayuno informativo en el Ateneo de Madrid, Albares había afirmado que Irán «no necesita ningún tipo de fuerza externa» y que lo que requiere es regresar a la mesa de negociación establecida inicialmente para el programa nuclear, pero que debe ir «mucho más allá porque así lo está pidiendo el pueblo iraní». El ministro destacó especialmente la valentía de las mujeres que se están manifestando, señalando que en su caso «se requiere todavía más valor» para ejercer el derecho de manifestación pacífica y la libertad de expresión.
Jornada de comparecencias sobre crisis internacionales
La posición española sobre Irán se enmarca en una jornada de intensa actividad parlamentaria centrada en crisis internacionales. Albares compareció este jueves ante el Pleno del Congreso para explicar la postura del Gobierno respecto a Venezuela tras la captura del presidente Nicolás Maduro en una intervención militar estadounidense. El jefe de la diplomacia acudió a petición propia y también como resultado de una solicitud presentada conjuntamente por Sumar, ERC, Bildu, BNG, Podemos y Compromís.
El Gobierno español ha dejado claro que considera la intervención estadounidense en Venezuela una violación del Derecho Internacional y ha defendido que la solución a la crisis política no puede venir impuesta desde el exterior. Inmediatamente después de la captura de Maduro, el Ejecutivo ofreció sus «buenos oficios» para mediar entre las partes con vistas a contribuir a una solución negociada. El presidente Pedro Sánchez mantuvo una llamada telefónica con la presidenta encargada venezolana, Delcy Rodríguez, el viernes pasado, mientras que Albares ha mantenido contactos con distintos actores del conflicto.
La crisis iraní supone un nuevo desafío para la diplomacia española, que debe equilibrar la defensa de los derechos humanos y las libertades democráticas con la prevención de intervenciones militares que podrían desestabilizar aún más la región. Teherán ha advertido que considerará «objetivos legítimos» tanto a Israel como a las bases estadounidenses en caso de un ataque militar de Estados Unidos, elevando las tensiones en Oriente Medio en un momento en que la región ya atraviesa múltiples conflictos simultáneos.