España dividida ante Trump: del llamamiento del Rey y la firmeza de Díaz a las críticas de Abascal a la UE

21 janvier 2026 - 18:26

La crisis desatada por Donald Trump en torno a Groenlandia y su política exterior unilateral ha provocado respuestas divergentes en el panorama político español. El Rey Felipe VI defendió en Estrasburgo el multilateralismo europeo sin ceder a «planteamientos geopolíticos de otra época», mientras la vicepresidenta Yolanda Díaz advirtió del fracaso de cualquier estrategia de apaciguamiento con el mandatario estadounidense. Por su parte, el líder de Vox, Santiago Abascal, reprochó a la Unión Europea actuar por «ideología» mientras otras potencias mundiales «defienden sus intereses».

La deriva de la política exterior estadounidense bajo Donald Trump ha generado una fractura en la respuesta política española que refleja las profundas divisiones ideológicas del país. En apenas unas horas del mismo miércoles, tres voces relevantes del espectro político español ofrecieron lecturas radicalmente distintas sobre cómo debe posicionarse España y Europa ante el desafío que representa un presidente estadounidense que amenaza con aranceles masivos a aliados de la OTAN y exige la cesión de territorios europeos. Las diferencias no se limitan a matices diplomáticos, sino que revelan concepciones opuestas sobre el orden internacional, la soberanía europea y el papel que debe jugar España en un mundo cada vez más polarizado entre bloques de poder.

El Rey defiende el multilateralismo en Estrasburgo

Felipe VI pronunció este miércoles un discurso solemne ante el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo, con motivo del cuadragésimo aniversario de la adhesión de España y Portugal a las Comunidades Europeas. Sin mencionar explícitamente a Donald Trump ni sus ambiciones sobre Groenlandia, el jefe del Estado español articuló una defensa contundente del orden internacional basado en normas frente a lo que calificó como «planteamientos geopolíticos de otra época». «Nunca como en estos tiempos oscuros, ha sido la idea de Europa tan necesaria», afirmó el monarca, quien advirtió que «la fuerza sin principios equivale a la barbarie y que los meros principios, sin acciones que los respalden, conducen a la frustración y al desencanto».

El Rey defendió la política exterior europea como aquella «que defiende las soluciones basadas en normas y el diálogo como cauce para resolver conflictos y promover la paz, la estabilidad y la cooperación», una visión que contrasta frontalmente con la doctrina del poder desnudo que Trump ha exhibido en Davos. Felipe VI insistió en la necesidad de trabajar en la autonomía estratégica europea y en «el refuerzo del pilar europeo dentro de la Alianza Atlántica», un llamamiento que cobra especial relevancia cuando la propia OTAN atraviesa su mayor crisis de confianza en décadas.

El monarca expresó su preocupación por el daño al «vínculo transatlántico» con Estados Unidos, un lazo «basado en el respeto y la lealtad» durante décadas, advirtiendo que «sin ese vínculo estaremos abocados a un mundo más incierto, más inestable y más peligroso». Antes de su intervención, el Parlamento Europeo guardó un minuto de silencio en homenaje a las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz, en una jornada marcada por el luto nacional en España.

Yolanda Díaz advierte del peligro del apaciguamiento

La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, adoptó un tono significativamente más combativo en un seminario internacional celebrado en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Díaz arremetió duramente contra lo que calificó como la táctica de «apaciguamiento» adoptada por las presidencias de la Comisión Europea y de la OTAN frente a Estados Unidos, advirtiendo que esta estrategia «es lo contrario a la paz» y «significa permitir al poderoso que haga lo que quiera, que se empodere todavía más». La dirigente de Sumar fue especialmente crítica con Ursula von der Leyen, a quien acusó de estar «cooptada por Trump», y con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, por estar «más preocupado por agradar a Washington que por defender a Europa o una agresión a uno de sus aliados».

Díaz alertó de que el error de la Comisión Europea en su posición ante Estados Unidos «puede ser mayúsculo» y subrayó que si Europa «no reacciona va a alimentar más a la extrema derecha». La vicepresidenta enfatizó que Europa debe rechazar «el relato de potencia invencible» de Trump y recordó que Estados Unidos representa «un porcentaje muy pequeño en el mundo en términos económicos». «No somos vasallos, ni somos un protectorado del señor Trump», afirmó categóricamente Díaz, quien recalcó que la reunión del Consejo Europeo prevista para este jueves es «clave» para articular una respuesta conjunta.

La ministra de Trabajo también denunció una «ofensiva reaccionaria» a nivel internacional que busca menos derechos para los ciudadanos y atenta contra el principio de legalidad, citando como ejemplo paradigmático lo que describió como «el golpe en Venezuela» ejecutado por Trump con el objetivo de controlar petróleo y materias primas. Díaz apeló a la sociedad a «reaccionar y a no permanecer inmóvil» porque «el lobo ya está aquí y está en la escuela, en la sanidad, en la judicatura; está naturalizado y se llama Milei, Trump o Vox».

Abascal critica la UE y defiende el realismo geopolítico

Desde una perspectiva radicalmente opuesta, el líder de Vox, Santiago Abascal, reprochó a la Unión Europea actuar únicamente en defensa de sus «intereses ideológicos», mientras que China, Estados Unidos y Rusia «defienden sus intereses» de manera pragmática. En un encuentro informativo organizado por Foro Empresarial, Abascal trasladó que «observa con gran preocupación» el contexto internacional actual, pero «también con esperanza» porque «están cambiando muchas cosas». El líder de la formación ultraderechista se congratuló de que en el Foro de Davos «hasta hace unos días todos los dirigentes decían lo mismo, desde demoliberales hasta la China comunista», pero ahora «han empezado a decirse cosas distintas», ejemplificando con el presidente argentino Javier Milei, quien se posicionó contra la Agenda 2030 y la ideología progresista.

Vox, alineado con Trump, evitó posicionarse respecto a las amenazas del presidente estadounidense contra Groenlandia, con Abascal afirmando que a su partido le interesan «Ceuta, Melilla y Canarias», rematando con un escueto «nuestras cosas». Sobre Venezuela, el líder ultraderechista quiso agradecer a Trump «su acción», en referencia a la operación militar que culminó con la detención de Nicolás Maduro a principios de enero, y respecto a la vulneración del derecho internacional que supuso la intervención, Abascal argumentó que este «está para defender al pueblo y no a los corruptos». El dirigente de Vox expresó su deseo de que el cambio de gobierno en Venezuela «fuera más rápido», aunque admitió que «las cosas no pueden cambiar de la noche a la mañana». Su visión contrasta abiertamente con la de Yolanda Díaz, quien considera la operación estadounidense en Venezuela como un ejemplo de la vulneración de la legalidad internacional por parte de Washington.

Tres visiones ante una crisis sin precedentes

Las declaraciones de estos tres actores políticos españoles reflejan las profundas divisiones que atraviesan no solo España, sino el conjunto de Occidente ante la política de fuerza impulsada por Donald Trump. El Rey Felipe VI representa la postura institucional europea tradicional, que apela a los principios del multilateralismo, el derecho internacional y la resolución dialogada de conflictos, aunque con un llamamiento cada vez más urgente a desarrollar capacidades autónomas de defensa.

Yolanda Díaz encarna la izquierda europea que rechaza frontalmente el sometimiento a Washington y exige una respuesta contundente de Bruselas, incluso a riesgo de confrontación comercial, denunciando lo que considera una claudicación de las élites comunitarias. Santiago Abascal, por su parte, ejemplifica la corriente de la derecha radical europea que, sin respaldar abiertamente todos los movimientos de Trump, considera que Europa debe abandonar lo que califica de «ideología» y adoptar un enfoque más pragmático y nacionalista similar al de las grandes potencias.

Esta fragmentación de la respuesta española se produce en un momento en que la Unión Europea enfrenta su mayor desafío geopolítico desde su fundación, con un aliado tradicional que amenaza su integridad territorial y su cohesión económica. La ausencia de una postura unificada en España dificulta la construcción de un frente común europeo, aunque también refleja la complejidad de un dilema histórico: cómo preservar la alianza transatlántica cuando el socio principal parece haber abandonado los valores compartidos que durante décadas sustentaron esa relación.

El Consejo Europeo de este jueves, al que asistirá el presidente Pedro Sánchez, será la primera prueba de si Europa es capaz de articular una respuesta coherente o si, como teme Yolanda Díaz, la estrategia del apaciguamiento terminará fortaleciendo tanto a Trump como a la extrema derecha en el propio continente.

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