España descarta enviar tropas a Groenlandia por su cuenta y apuesta por una respuesta coordinada de la OTAN

27 janvier 2026 - 11:15

La ministra de Defensa aleja la posibilidad de desplegar unilateralmente efectivos militares en el territorio ártico tras las amenazas de anexión de Donald Trump. Margarita Robles subraya que cualquier acción militar española en la isla deberá enmarcarse en una misión conjunta de la Alianza Atlántica, siguiendo la línea de solidaridad europea con Dinamarca. 

La ministra de Defensa, Margarita Robles, descartó que España envíe tropas de forma autónoma a Groenlandia para participar en misiones de reconocimiento y apuntó que cualquier despliegue militar español en el territorio ártico se producirá únicamente en el marco de una operación coordinada por la OTAN. Las declaraciones de Robles, realizadas en rueda de prensa, se producen en un momento de máxima tensión transatlántica tras las reiteradas amenazas del presidente estadounidense Donald Trump de anexionar Groenlandia, territorio semiautónomo de Dinamarca, incluso mediante el uso de la fuerza militar.

«España actuará siempre dentro del marco de la Alianza Atlántica», subrayó la ministra, quien descartó que Madrid contemple despliegues militares fuera de la estructura de la OTAN. Robles enfatizó que la respuesta europea a la crisis de Groenlandia debe ser colectiva y coordinada, en línea con el principio de defensa mutua que sustenta la organización. La posición española coincide con la estrategia que varios países europeos han adoptado ante las amenazas de Trump: reforzar la presencia militar en Groenlandia mediante ejercicios conjuntos con Dinamarca, pero siempre bajo el paraguas de la OTAN.

El contexto de la crisis entre Estados Unidos y Dinamarca

La crisis de Groenlandia se inició en 2025, cuando Trump retomó su interés en adquirir la isla ártica, una aspiración que ya había manifestado durante su primera presidencia entre 2017 y 2020. En esta ocasión, sin embargo, la administración estadounidense ha ido más allá de las declaraciones políticas y ha llegado a plantear el uso de la fuerza militar como opción para tomar el control del territorio, lo que ha provocado la mayor crisis transatlántica en décadas, según medios como Reuters y The Washington Post.

El subjefe de gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller, declaró en enero que Estados Unidos tenía derecho a tomar Groenlandia, mientras que su esposa, Katie Miller, publicó un mapa de la isla cubierto con la bandera estadounidense y la palabra «pronto», lo que provocó condena generalizada. El secretario de Estado Marco Rubio ha afirmado que el objetivo estadounidense es comprar la isla a Dinamarca, aunque Trump no ha descartado el uso de la fuerza si la negociación fracasa.

Las amenazas provocaron protestas masivas en Dinamarca y Groenlandia durante el pasado fin de semana, con manifestantes coreando «Yankee, vete a casa» y exigiendo que se respete el derecho de autodeterminación de los groenlandeses. Una encuesta de YouGov publicada en enero de 2026 reveló que solo el ocho por ciento de los estadounidenses apoyaba una invasión de Groenlandia, mientras que el setenta y tres por ciento se oponía. Incluso legisladores del Partido Republicano, como el presidente de la Cámara de Representantes Mike Johnson, calificaron las amenazas de Trump como «completamente inapropiadas».

Trump ha justificado su interés en Groenlandia argumentando que la seguridad nacional estadounidense requiere controlar la isla para evitar que Rusia y China consoliden un punto de apoyo en el Ártico. Sin embargo, el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, fue categórico: «Basta. No más presión. No más fantasías sobre anexión». El ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, también rechazó las declaraciones estadounidenses, calificándolas de «completamente inaceptables» e insistiendo en que todos los países, incluido Estados Unidos, deben respetar la integridad territorial del Reino de Dinamarca.

La respuesta europea y la operación Arctic Endurance

Ante la escalada de amenazas estadounidenses, varios países europeos han iniciado el despliegue de efectivos militares en Groenlandia para participar en ejercicios conjuntos con Dinamarca. Alemania, Francia, Suecia, Noruega, Bélgica y el Reino Unido han confirmado el envío de personal militar a la isla para participar en la Operación Arctic Endurance, una misión de reconocimiento y formación que está prevista que dure todo 2026.

Según el Ministerio de Defensa danés, la operación tiene como objetivo entrenar la capacidad operativa en condiciones árticas y fortalecer la seguridad europea y transatlántica. El núcleo de las maniobras lo forman los noventa soldados del Comando Ártico danés, a los que se han añadido aproximadamente trescientos soldados daneses llegados la última semana, distribuidos entre Nuuk, la capital groenlandesa, y Kangerlussuaq. Sus tareas incluyen la protección de infraestructura crítica y patrullas de reconocimiento.

La misión Arctic Endurance representa un acto de solidaridad sin precedentes en un momento de tensión dentro de la OTAN. Aunque formalmente se trata de ejercicios de entrenamiento, en la práctica cualquier movimiento que Estados Unidos realice sobre Groenlandia se encontrará con uniformes de países que, en principio, son sus aliados. El ministro de Defensa danés, Troels Lund Poulsen, calificó de «completamente hipotético» un posible ataque estadounidense a Groenlandia, afirmando que «es poco probable que un país de la OTAN ataque a otro país de la OTAN», aunque las autoridades danesas han aumentado significativamente su presencia militar en la isla como medida preventiva.

La propuesta de una misión permanente Arctic Sentry

Paralelamente a la operación Arctic Endurance, los miembros de la OTAN se encuentran en conversaciones para establecer una misión permanente en Groenlandia denominada Arctic Sentry, inspirada en la operación Baltic Sentry que vigila el mar Báltico y Europa del Este para contrarrestar la influencia rusa. La propuesta, impulsada inicialmente por Alemania, busca crear un marco de gestión colectiva del Ártico que responda a las preocupaciones de seguridad esgrimidas por Washington sobre la presencia rusa y china en la región, pero evitando que esas preocupaciones se utilicen como pretexto para una acción unilateral estadounidense.

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, se reunió el pasado viernes con la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, y acordaron que la Alianza debe reforzar su labor en materia de seguridad en la región ártica. «Estamos trabajando juntos para garantizar que toda la OTAN esté a salvo y segura, y nos basaremos en nuestra cooperación para mejorar la disuasión y la defensa en el Ártico», escribió Rutte en la red social X tras el encuentro celebrado en Bruselas.

Frederiksen, que posteriormente viajó a Nuuk para reunirse con el primer ministro groenlandés, afirmó que «estamos de acuerdo en que la OTAN debe aumentar su compromiso en el Ártico» y que «la defensa y la seguridad en el Ártico son asuntos de toda la alianza». Sin embargo, altos mandos militares de la OTAN han señalado que aún no se ha iniciado una planificación concreta de la misión Arctic Sentry. El almirante italiano Giuseppe Cavo Dragone, presidente del Comité Militar de la OTAN, declaró que los funcionarios están «en una fase muy temprana» de la creación de un marco para proteger el Ártico y Groenlandia.

Fuentes conocedoras de las conversaciones entre Rutte y Trump indicaron que Dinamarca y Estados Unidos estudiarían la renegociación del pacto de 1951 que regula el despliegue de fuerzas estadounidenses en Groenlandia. Esto podría permitir a Washington aumentar su presencia militar en la isla, incluido el posible estacionamiento de componentes del sistema de defensa antimisiles Cúpula Dorada previsto por Trump. El acuerdo de 1951, actualizado en 2004, ya otorga prácticamente carta blanca a Washington para reforzar su despliegue militar, siempre que se informe previamente a las autoridades danesas y groenlandesas.

Trump anunció el pasado miércoles que había alcanzado «el marco de un futuro acuerdo» con Rutte sobre Groenlandia, aunque los términos exactos siguen sin estar claros. El ministro de Asuntos Exteriores danés insistió que lo establecido es un marco pero no un acuerdo en sí, que aún debe ser negociado con Dinamarca y Groenlandia. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, valoró que Europa tuvo «éxito en resistir, en no escalar, pero también en mantenerse firmes», aunque advirtió que «algo está irremediablemente roto en la relación transatlántica».

La crisis de Groenlandia ha expuesto las tensiones internas de una OTAN diseñada para disuadir amenazas externas, no para gestionar ambiciones territoriales de uno de sus miembros fundadores. La respuesta española, centrada en la actuación exclusivamente dentro del marco de la Alianza Atlántica, refleja la estrategia europea de contención sin confrontación directa con Washington, apostando por soluciones de seguridad compartida que preserven tanto la integridad territorial de Dinamarca como la unidad de la organización.

 

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