España deja abierta la puerta a apoyar militarmente a Chipre si la Unión Europea lo solicita

05 mars 2026 - 11:16

España no descarta participar en una eventual misión de apoyo a Chipre si la Unión Europea decide activar algún mecanismo de defensa para proteger a la isla en medio de la creciente tensión en Oriente Medio.

La ministra española de Defensa, Margarita Robles, afirmó que el Gobierno estudiará cualquier solicitud que pueda surgir desde Bruselas, aunque subrayó que cualquier decisión se tomará con prudencia y dentro del marco del derecho internacional.

En declaraciones a la radio Cadena SER, Robles explicó que Madrid «valorará» una eventual participación si la Unión Europea decide poner en marcha misiones destinadas a reforzar la seguridad de Chipre, país miembro del bloque europeo pero fuera de la OTAN.

Chipre, nuevo foco de preocupación

La situación en la isla mediterránea ha ganado relevancia tras un incidente ocurrido el pasado domingo, cuando un dron impactó en la base militar británica de Akrotiri, una de las principales instalaciones estratégicas del Reino Unido en la región.

El episodio se produce en plena escalada regional derivada de la guerra entre Israel e Irán, que ha ampliado el perímetro de tensión a distintos puntos del Mediterráneo oriental y del Golfo.

España insiste en la prudencia

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, también evitó avanzar posibles medidas concretas y pidió no alimentar especulaciones en un momento de fuerte volatilidad geopolítica.

En una entrevista con la radio pública RNE, Albares aseguró que la prioridad del Gobierno español es garantizar la seguridad de los ciudadanos españoles que residen o se encuentran en Oriente Medio.

Fricciones con Washington

Las declaraciones del Gobierno español se producen en un contexto diplomático delicado. En los últimos días, Madrid y Washington han protagonizado un intercambio de críticas después de que el Ejecutivo de Pedro Sánchez rechazara autorizar el uso de las bases militares de Rota y Morón para operaciones relacionadas con la ofensiva contra Irán.

La decisión provocó una dura reacción del presidente estadounidense Donald Trump, que calificó a España como un «aliado terrible». Sánchez respondió reiterando la posición de su Gobierno: «no a la guerra», al considerar que la operación militar se desarrolla fuera del marco legal internacional.

En este escenario, España intenta mantener un delicado equilibrio entre su compromiso con los socios europeos y su rechazo a una escalada militar que podría extender aún más el conflicto en la región.

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