El histórico proyecto del túnel ferroviario que uniría Marruecos y España bajo el Estrecho de Gibraltar acaba de franquear una etapa decisiva, tras la aprobación por parte de Madrid de una nueva partida de 1,73 millones de euros destinada a reforzar los estudios técnicos y geológicos de una de las infraestructuras más ambiciosas del mundo.
La nueva financiación se suma al fuerte incremento presupuestario registrado desde 2022 por la empresa pública española SECEGSA, encargada del proyecto, en un contexto marcado por el reforzamiento de la asociación estratégica entre Rabat y Madrid. Según estimaciones recientes, la inversión acumulada en estudios supera ya los 9,6 millones de euros.
El proyecto contempla un túnel de unos 65 kilómetros, con dos tubos ferroviarios y una galería de servicio, enlazando la zona de Tánger-Punta Malabata con Vejer de la Frontera, en Cádiz. El trayecto podría reducirse a apenas 30 minutos, constituyendo la primera conexión física permanente entre Europa y África.
Uno de los principales avances es la confirmación de la viabilidad técnica del paso por el umbral de Camarinal, considerado el tramo más complejo por su profundidad y actividad sísmica. Un estudio de la firma alemana Herrenknecht concluyó que la perforación es posible con la tecnología actual, aunque el calendario realista sitúa su eventual puesta en servicio entre 2035 y 2040, descartando definitivamente el Mundial 2030.
Más allá de la dimensión técnica, el proyecto adquiere una fuerte carga geopolítica: transformar el Estrecho en un corredor ferroviario, energético y digital entre dos continentes.
Para Rabat y Madrid, la aceleración de 2026 constituye una señal política clara: consolidar un eje estratégico euroafricano con visión de largo plazo.