El trumpismo hace de Franco un referente de su guerra cultural

18 août 2026 - 08:11

Una corriente del movimiento MAGA lleva años rehabilitando la figura del dictador español como precedente de la «cruzada» antiwoke. Franco figura en sus plataformas como «héroe cristiano» y «luchador contra el comunismo», sus campañas en redes sociales convocan «viernes de Franco» y la Guerra Civil española es un antecedente de lo que se avecina en Estados Unidos.

En octubre del año pasado, un mes después del asesinato del propagandista conservador Charlie Kirk —cofundador de Turning Point USA, abatido a tiros durante un evento en la Universidad del Valle de Utah el 10 de septiembre de 2025—, el influencer Ramzpaul publicaba una videoprédica sobre las similitudes entre la crispada situación de la Segunda República española en el verano de 1936 y la tensión política en los Estados Unidos de hoy. «Hay muchas similitudes con lo que afrontamos en América, y con un aspecto muy religioso. Asistimos a un gran odio al cristianismo, revolucionario, en el que te puedes encontrar personas trans y ese tipo de cosas», argüía ante sus seguidores.

Ramzpaul es el apodo de Paul Ray Ramsey, presentado en los circuitos de la nueva derecha norteamericana como bloguero de referencia y promotor de propuestas como crear en la Unión al menos un estado exclusivo para blancos. Para su charla sobre la Guerra Civil española, todavía accesible en YouTube, decoró su despacho con un cartel de la División Azul. No es una rareza: desde hace varios años, una corriente consolidada del universo MAGA ve en el golpe del 18 de julio no una tragedia que destruyó la democracia española y causó centenares de miles de muertos, sino una cruzada cuyos principios considera vigentes y exportables a Estados Unidos.

El 18 de julio como referencia MAGA

El uso de la Guerra Civil española como referencia ideológica de la derecha radical norteamericana se apoya en un relato específico: la caracterización de la Segunda República como equivalente histórico de la izquierda demócrata americana. Mike Cernovich, propagandista integrista cristiano con millones de seguidores, publicó el 19 de enero pasado —día antes de la toma de posesión de Donald Trump— un post en X que acumuló 122.400 visualizaciones: «Durante la Guerra Civil española, el equivalente moderno de los demócratas desenterró a monjas sepultadas y realizó ceremonias de magia negra con sus huesos. Asesinaron a cada sacerdote. A los niños que hoy serían de la actual MAGA los fusilaron. Esto es lo que Tim Walz quiere para América».

En esta corriente argumental es recurrente el empleo de episodios de violencia anticlerical del periodo republicano como arma de agitación emocional. En abril pasado, un influencer y exteniente coronel de la infantería estadounidense publicaba: «Todos parecemos olvidar que ESTA ideología durante la Guerra Civil española en 1936 hizo que la gente desenterrara los cuerpos de monjas muertas para una profanación muy pública. No puedes comprender el nivel de odio que se necesita para hacer algo así». El propósito no es histórico sino funcional: construir un relato de amenaza inminente que justifique la urgencia de la respuesta.

Los profetas del franquismo americano

El más elaborado de los promotores de la figura de Franco en los círculos trumpistas es Jack Posobiec, fundamentalista católico norteamericano que lleva años difundiendo una campaña en redes sociales bajo el nombre Franco Fridays —viernes de Franco— para presentar al dictador como «luchador contra el comunismo» y «salvador de la cristiandad». La campaña arrancó en la primavera de 2024 con una pregunta que resume la lógica de todo el movimiento: «¿Qué pasaría si los patriotas se levantaran y salvaran su nación?».

Una parte relevante de este ecosistema franquista americano procede del Claremont Institute, un think tank de la costa oeste que actúa como articulador ideológico del trumpismo. Uno de sus productores de propaganda, el empresario Charles Haywood, partidario de una ultraderecha que él mismo califica «de acción», admitió en un foro de reflexión política su hallazgo de la figura de Franco como «héroe cristiano» que, para salvar la religión, hizo «cosas desagradables, pero no peores» que Carlomagno, El Cid, Ricardo Corazón de León o San Luis IX. La comparación revela la mecánica del argumento: Franco como caso histórico de violencia justificada por la fe.

La cruzada antiwoke con uniforme falangista

La otra clave de esta devoción es la idea de cruzada, que enlaza con la llamada «guerra cultural» que comparte como misión toda la esfera ultraconservadora occidental. El 8 de julio pasado, después de que una iglesia se incendiara en Washington —sin esperar a conocer la causa del fuego—, el usuario Okiesmokee tuiteaba: «Durante la Guerra Civil española, los comunistas crucificaron sacerdotes y violaron monjas en la iglesia. Desenterraron las tumbas de las monjas y exhibieron sus huesos de manera humillante. Los sucios comunistas/demócratas de aquí harían lo mismo si tuvieran la oportunidad. DESPERTAD, cristianos».

Hay también un texto fundacional de este franquismo americano, publicado en la revista integrista First Things, una de las más activas en la llamada guerra cultural ultraconservadora. En octubre de 2023, el activista financiero Josh Abbotoy, exdirector general del fondo de capital riesgo New Founding, se preguntaba en su título: «¿Es inevitable un Franco protestante?». Su diagnóstico era el mismo que el de Ramzpaul o Posobiec, solo que formulado en clave teológica: «Los conservadores estadounidenses saben que la situación es grave. Nuestra Constitución está al límite. Elecciones impugnadas, fracasos en la aprobación del presupuesto federal, juicios políticos». La solución implícita era la misma. El 18 de julio como plantilla. Franco como respuesta.

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