El presidente del Gobierno español visita Chile, Uruguay y Paraguay con agenda política y empresarial

13 juillet 2025 - 16:02

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España, emprenderá en los próximos días una gira que lo llevará por el Cono Sur latinoamericano, en una apuesta por reforzar vínculos políticos, económicos y simbólicos con la región. La visita incluye paradas en Chile, Uruguay y Paraguay, y cierra un semestre internacional marcado por la intensificación de su agenda exterior y por las turbulencias políticas internas en Madrid.

El primer destino no está en América Latina, sino en África: Sánchez visitará Nuakchot, capital de Mauritania, donde copresidirá la primera cumbre bilateral entre ambos países. La cooperación migratoria, clave para contener los flujos que llegan a las costas canarias, será el eje del encuentro, en una región sacudida por la inestabilidad del Sahel.

Pero la dimensión latinoamericana de la gira concentra la atención simbólica y política. En Santiago de Chile, Sánchez se sumará a la cumbre “Democracia Siempre”, donde se reunirá con los presidentes Gabriel Boric, Luiz Inácio Lula da Silva, Gustavo Petro y Yamandú Orsi. La cita busca defender el multilateralismo, combatir la desinformación y coordinar posiciones progresistas frente al avance de proyectos autoritarios en el continente. El evento será también una vitrina de afinidades ideológicas y gestos diplomáticos.

El presidente español llegará acompañado por un grupo de empresarios, y su presencia en Montevideo y Asunción tendrá un marcado perfil económico. En Uruguay mantendrá una reunión bilateral con el nuevo mandatario Yamandú Orsi, y en Paraguay firmará acuerdos con el presidente Santiago Peña. Además, participará en un acto en homenaje a la escritora hispano-paraguaya Josefina Plá, gesto de diplomacia cultural que proyecta a España como actor presente en la memoria simbólica del sur.

Aunque breve, esta gira deja señales. España busca reposicionarse como socio estratégico de América Latina tras años de una relación más bien retórica. En un momento de recomposición global, la apuesta de Sánchez es clara: estrechar lazos con gobiernos afines, explorar nuevas oportunidades de inversión y mostrar compromiso con la democracia como narrativa compartida.

La ausencia de México, Argentina o Brasil en el itinerario llama la atención, aunque puede leerse como una apuesta por diversificar relaciones más allá de las potencias tradicionales. Y también por evitar fricciones innecesarias con gobiernos que mantienen tensiones o distancias con Madrid.

Así, Sánchez llega al sur con la discreción de quien conoce los códigos regionales, pero también con el interés de renovar el vínculo entre España y América Latina, no ya desde la nostalgia, sino desde una voluntad política concreta.

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