La mayoría absoluta del PP en el Senado rechazó el Tratado de Amistad y Cooperación con Francia en plena visita de Estado de Emmanuel Macron, una semana después de que el Tribunal Constitucional avalara el texto por unanimidad. El Gobierno acusa a los populares de sabotaje, París insiste en que el acuerdo saldrá adelante y el trámite queda ahora en manos de una Comisión Mixta.
El Senado rechazó este martes el Tratado de Amistad y Cooperación entre España y Francia. Votaron en contra PP y Vox (142 votos) y se abstuvo UPN, mientras que PSOE, Junts, ERC y EH Bildu lo apoyaron (106 votos) y el BNG optó por no votar. La mayoría absoluta de los populares en la Cámara alta tumbó así el acuerdo que Pedro Sánchez y Emmanuel Macron firmaron en Barcelona en enero de 2023. Lo hizo justo cuando el presidente francés iniciaba en Madrid la primera visita de Estado de un mandatario galo desde 2009.
El rechazo llega una semana después de que el Tribunal Constitucional concluyera por unanimidad que el texto no vulnera la Carta Magna. El pronunciamiento respondía a una consulta impulsada por el propio PP. Francia completó su ratificación en 2025, mientras que en España el tratado ha acabado convertido en otra pieza de la pugna partidista. Macron respondió pocas horas después, en la cena de gala ofrecida por los Reyes en el Palacio Real. «Lo alcanzaremos», aseguró.
Tres años de bloqueo
El recorrido del tratado ha sido accidentado. En mayo de 2025, el Congreso lo tumbó con los votos en contra de PP y Vox y la abstención de Junts y Podemos. El punto de fricción era el artículo que prevé invitar a un miembro de cada Gobierno al Consejo de Ministros del otro al menos una vez cada tres meses. El PP sostenía que esa participación era contraria a la Constitución. Sobre esa tesis construyó durante meses su oposición a un acuerdo que Francia ya había incorporado a su ordenamiento.
En abril, los ministros de Exteriores de ambos países pactaron una interpretación de ese artículo. El ministro francés no participaría en el Consejo de Ministros, sino en una reunión ministerial específica. Ese entendimiento permitió que Junts y Podemos cambiaran su voto y que el Congreso aprobara el texto en junio con 175 diputados. El 9 de julio, el Senado elevó una consulta al Constitucional que volvió a paralizar el trámite. La respuesta llegó el 23 de septiembre y desmontó la tesis popular.
Los argumentos del PP
En el pleno, la senadora popular Pilar Rojo defendió que el texto no es «un simple acuerdo de cooperación bilateral». A su juicio, supone una cesión política mucho mayor de lo que sugiere su denominación. El PP subrayó además que su voto no cuestiona en absoluto la importancia estratégica de Francia como país vecino, aliado y socio europeo. Hasta ahora, el partido no ha explicado cómo encaja esa declaración con el bloqueo de un tratado avalado por el Constitucional.
Fuentes populares han sumado un segundo argumento. Según El Español, el PP considera que el tratado no obliga a Francia a acelerar las interconexiones eléctricas y gasistas y mantiene a España como una «isla energética». Su objetivo es que un futuro Gobierno de Alberto Núñez Feijóo renegocie ese apartado con plazos y garantías concretas. Esa objeción energética no formó parte de la consulta que llevó el texto al Constitucional, centrada en la cláusula ministerial. Además, cualquier enmienda obligaría a Francia a repetir todo su proceso de ratificación.
Sabotaje y fantasmas
La senadora socialista Concha Andreu reprochó al PP su actitud durante el debate. A su juicio, los supuestos riesgos que los populares atribuían al tratado han quedado en nada tras la resolución del tribunal. «¿Se dan cuenta del ridículo?», preguntó antes de calificar de «irresponsabilidad» la posición popular. Desde Junts, el senador Eduard Pujol criticó la consulta al Constitucional. Lamentó que ese tiempo no se hubiera dedicado a mejorar la movilidad entre Cataluña y Francia.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, elevó el tono este miércoles. En un hilo en la red social X, acusó al PP de «sabotear» un tratado «histórico» en contra del beneficio de los españoles y afirmó que los populares carecen de sentido de Estado. Según el ministro, la política exterior del PP consiste en entorpecer las relaciones con un país vecino, amigo y socio europeo y en debilitar a Europa. Albares aseguró que el Gobierno seguirá trabajando para que el tratado se apruebe.
París tampoco da el texto por perdido. El presidente del grupo de amistad Francia-España de la Asamblea Nacional, que acompaña a Macron en Madrid, advirtió que el revés no debe convertirse en una renuncia. El trámite queda ahora en manos de una Comisión Mixta de Congreso y Senado, que deberá presentar un texto para votarlo en ambas Cámaras. Si no prospera, el artículo 158 del Reglamento del Congreso prevé que decida la Cámara baja por mayoría absoluta.
El episodio deja una imagen difícil de explicar. El partido que aspira a gobernar ha bloqueado, en plena visita de Estado y contra el criterio unánime del Constitucional, un acuerdo con el primer cliente comercial de España. Ese acuerdo equipararía la relación con París a la que Francia mantiene con Alemania e Italia. El PP ha convertido así una cuestión de Estado en otro frente de su oposición al Gobierno.