El nuevo primer ministro británico propone la primera Constitución escrita en la historia del Reino Unido

03 août 2026 - 06:12

El nuevo primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, ha abierto un debate de gran calado institucional al defender la adopción de la primera Constitución escrita de la historia del país, una reforma que supondría un cambio profundo en un sistema político basado desde hace siglos en leyes, jurisprudencia y convenciones constitucionales, sin un texto fundamental único.

Burnham considera que el proceso de descentralización impulsado por su Gobierno y la ampliación de competencias para las administraciones regionales y locales requieren un marco constitucional claro que defina los principios básicos de funcionamiento del Estado.

Un nuevo marco para los derechos y las instituciones

Según el jefe del Ejecutivo británico, la ausencia de una Constitución escrita dificulta tanto la protección de determinados derechos fundamentales como el ejercicio de mayores competencias por parte de las autoridades territoriales.

En su opinión, el Reino Unido necesita «un nuevo conjunto de principios claros» que delimiten las responsabilidades del Estado y refuercen las garantías de los ciudadanos.

La iniciativa forma parte del programa de reformas institucionales del nuevo Gobierno laborista, que apuesta por profundizar en la descentralización y modernizar la estructura política del país.

Un debate que viene de lejos

La posibilidad de dotar al Reino Unido de una Constitución escrita no es nueva.

En 2008, el entonces primer ministro Gordon Brown ya propuso abrir un debate nacional sobre una eventual reforma constitucional para adaptar la democracia británica al siglo XXI.

Entre las opciones planteadas figuraban una Declaración de Derechos y Deberes o la elaboración de una Constitución codificada que definiera de manera más clara la relación entre el Estado y los ciudadanos.

En ese mismo contexto, el entonces ministro de Justicia, Jack Straw, defendió que un texto de este tipo podría convertirse en el primer paso hacia una Constitución completa, situando al Reino Unido en línea con la mayoría de las democracias avanzadas.

Un sistema constitucional singular

A diferencia de países como España, Francia o Estados Unidos, el Reino Unido carece de una Constitución codificada.

Su ordenamiento constitucional se basa en una combinación de leyes aprobadas por el Parlamento, resoluciones judiciales, convenciones políticas y tradiciones institucionales desarrolladas a lo largo de varios siglos.

Aunque la propuesta de Andy Burnham aún deberá superar un largo debate político e institucional, supone uno de los proyectos de reforma constitucional más ambiciosos planteados en el Reino Unido en las últimas décadas y reabre la discusión sobre la evolución del modelo político británico.

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