¿Falta voluntad política para hacer que Israel se ciña al estricto cumplimiento de los acuerdos que le obligan internacionalmente? ¿Actúa Israel por fuera de las normas y leyes internacionales que rigen y obligan a todos los Estados en aras de mantener cierta paz entre Estados? Un análisis publicado este miércoles en el Real Instituto Elcano explora estas inquietudes a la luz de las recientes y continuas actuaciones del Estado hebreo.
Jesús A. Núñez Villaverde analiza en el think tank español Real Instituo Elcano que “Israel sigue disfrutando de patente de corso”. El analista sostiene que el gobierno de Israel, liderado por Benjamín Netanyahu, actúa por fuera del marco institucional y normativo mundial que propende por regular el uso de la fuerza. “Basta para ello con ver lo que está haciendo actualmente tanto en Siria como en el Líbano y en Palestina”, agrega.
Si bien el gobierno israelí no es el único que incumple sus obligaciones como miembro de la comunidad internacional y que viola las normas elementales del derecho internacional, del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos, sí “cuenta con mayor margen de maniobra para tratar de imponer su dictado por la fuerza a sus vecinos, sin olvidar la discriminación que practica en su propio territorio con una minoría tan maltratada como los palestinos israelíes (20% del total de sus 9,2 millones de habitantes)”, indica el artículo de Elcano.
El analista interpreta que ello obedece en primera instancia a la superioridad de fuerza israelí, tanto convencional como nuclear, respecto de los otros países de Oriente Próximo y Oriente Medio. Y se añaden, por una parte, el respaldo explícito de Washington, a nivel diplomático, económico y militar y, por la otra, el apoyo de buena parte de los gobiernos a nivel global.
Villaverde sostiene que Netanyahu ha aprovechado la debilidad extrema del gobierno de Ahmed al-Sharaa y que pretende enviar el mensaje de que “está dispuesto a ampliar su control de buena parte del territorio sirio, más allá de los Altos del Golán, en abierto desprecio al derecho internacional e incluso a un Donald Trump que está procurando colocar a Siria en su propio bando para disgusto de Moscú”.
En ese sentido, desde hace casi un año, cuando al-Sharaa depuso la dictadura de Bashar al-Assad, las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI) han violado el derecho internacional con incursiones tanto aéreas como terrestres, observa el experto. “Entretanto, Netanyahu pretende establecer un nuevo acuerdo con al-Sharaa para certificar definitivamente el control de los Altos del Golán y del territorio adicional que ha conquistado en estos últimos meses”.
En el caso del Líbano la situación se repite. El gobierno israelí ha violado acuerdos y el derecho internacional, aunque Hizbulah, la milicia chií libanesa, no haya realizado ataques contra territorio israelí desde la firma del alto el fuego que se alcanzó hace un año. Pero, incluso así, las FDI han estado realizando operaciones y ataques diarios contra los objetivos que elige, “empleando siempre el recurrente argumento de que responden a (inexistentes) ataques de un Hizbulah extremadamente debilitado tanto política como militarmente, o a sus intentos de rearmarse. Todo ello sin olvidar que, igualmente en contra del mencionado acuerdo, siguen sin retirarse de cinco localidades libanesas”, puntualiza.
Para el observador la situación con los territorios palestinos de Cisjordania y Gaza es todavía peor: “En Cisjordania, una combinación de efectivos militares y colonos armados en buena medida por su gobierno están desarrollando incursiones violentas diarias en localidades palestinas con el claro objetivo de destruir vidas y haciendas, sobradamente conscientes de que no tendrán que pagar coste alguno por sus excesos ni ante su propia justicia ni ante los tribunales internacionales. Entretanto, en Gaza son centenares los incumplimientos israelíes del acuerdo de alto el fuego alcanzado el pasado octubre, repitiendo tan insistente como impropiamente los mismos argumentos empleados en el Líbano”.
El experto de Elcano nota que al ya de por sí escandaloso comportamiento israelí se añade la pasividad internacional frente a los hechos que tienen lugar en los tres escenarios descritos. “En ningún caso se puede justificar la generalizada inacción argumentando ignorancia, dado que todo se desarrolla a plena luz del día, ni tampoco cabe aliviar la carga por el hecho de que Hizbulah, Hamás y el nuevo gobierno sirio no sean los mejores ejemplos del respeto a las normas”.
Para Villaverde no es por ausencia de medios (diplomáticos, económicos y militares) que no hay respuesta o límites a las actuaciones y excesos de Israel para obligarle a ajustarse a lo que se espera de un Estado que “se autodefine como la única democracia de Oriente Medio”, es por falta de voluntad política. “Y si ésta sigue sin activarse, lo que está en peligro no es sólo la vida de palestinos, sirios y libaneses, sino también el orden internacional nacido de la Segunda Guerra Mundial, que tanto ha costado poner en pie”, concluye.