El embajador de EE.UU. evita a Francia y envía a su número dos en plena tensión diplomática

26 août 2025 - 08:49

Charles Kushner, consuegro del presidente Trump, elude una convocatoria del Quai d’Orsay tras criticar la inacción francesa frente al antisemitismo y la decisión de reconocer al Estado palestino.

El pulso diplomático entre París y Washington ha sumado un nuevo capítulo. El embajador estadounidense en Francia, Charles Kushner, no acudió a la cita convocada por el Ministerio de Exteriores francés para expresarle su malestar por unas declaraciones recientes, y envió en su lugar a su segundo. El gesto, interpretado como un desplante, coincide con el debate más delicado de los últimos meses: el reconocimiento del Estado palestino por parte del gobierno de Emmanuel Macron.

El ministro de Exteriores, Jean-Noël Barrot, intentó restar dramatismo a la ausencia. Confirmó que se reunió con el número dos de la misión diplomática y que “el mensaje fue transmitido”. Aun así, recordó que las palabras de Kushner habían sido “injustificadas e injustificables”. El embajador, además de diplomático, es consuegro del presidente estadounidense Donald Trump, un detalle que añade peso político a la controversia.

Kushner había enviado una carta a Macron en la que expresaba su “profunda inquietud” por el crecimiento del antisemitismo en Francia y acusaba al gobierno de no actuar con suficiente firmeza. En el mismo texto criticó la decisión francesa de reconocer a Palestina en septiembre ante la Asamblea General de la ONU, al considerar que “alienta a los extremistas, fomenta la violencia y pone en peligro al judaísmo en Francia”.

Barrot respondió con firmeza: “No corresponde a un representante extranjero venir a dar lecciones a Francia”. Subrayó además que pocos países combaten con tanto rigor el antisemitismo como Francia, que incluso ha legislado para restringir el acceso a redes sociales a quienes difunden mensajes de odio.

Lo que parece un desencuentro formal encubre diferencias estratégicas más profundas. Macron anunció en julio que Francia reconocerá al Estado palestino en septiembre, alineándose con países como Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, que se han mostrado dispuestos a seguir el mismo camino. Según Barrot, esa decisión ya ha generado un cambio diplomático: por primera vez, la comunidad internacional logró en la ONU condenar a Hamás y sus crímenes, y países próximos a la organización como Catar y Turquía aceptaron la exigencia de desarme.

El ministro adelantó que esta semana pedirá a sus colegas europeos medidas adicionales frente a Israel mientras no se garantice la entrada de ayuda humanitaria a Gaza. Se trata de un paso que busca reforzar la presión internacional en un momento en que Francia intenta mostrarse como actor central en la recomposición del equilibrio en Oriente Medio.

En este contexto, la ausencia de Kushner en la reunión con el Quai d’Orsay refleja algo más que un desacuerdo personal: evidencia la distancia creciente entre Washington y París en torno a Palestina, Israel y el modo de enfrentar el antisemitismo. Una relación marcada históricamente por la cooperación atraviesa ahora un episodio de fricción que podría anticipar tensiones mayores en la arena internacional.

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