El bloque progresista iberoamericano consolida su alianza frente a la "internacional reaccionaria"

22 juillet 2025 - 20:18

La cumbre «Democracia siempre» celebrada en Santiago articula una respuesta coordinada de España y cuatro países latinoamericanos ante el auge de líderes como Trump, Putin, Orban y Milei, estableciendo mecanismos concretos de cooperación multilateral, observatorios contra la desinformación y reformas del sistema de gobernanza internacional. Los cinco mandatarios firman una declaración que será presentada en la Asamblea General de la ONU mientras enfrentan críticas por el un pretendido sesgo ideológico y los riesgos que implica para las relaciones transatlánticas.

 

 La cumbre «Democracia siempre» celebrada en Santiago consolidó la alianza iberoamericana progresista como respuesta articulada ante el avance global de lo que Pedro Sánchez calificó como la «internacional reaccionaria». Los presidentes Gabriel Boric, Pedro Sánchez, Luiz Inácio Lula da Silva, Gustavo Petro y Yamandú Orsi firmaron una declaración conjunta que establece mecanismos concretos de coordinación multilateral para contrarrestar la expansión de líderes autoritarios como Donald Trump, Vladimir Putin, Viktor Orban y Javier Milei. El encuentro, que se extendió desde el Palacio de La Moneda hasta el Centro Cultural Matucana 100, representa el esfuerzo más ambicioso del progresismo iberoamericano para presentar una alternativa democrática al populismo de derecha que consideran una amenaza existencial para las libertades civiles.

El documento final trasciende la retórica habitual de estas cumbres para establecer líneas de acción específicas en tres frentes estratégicos: el fortalecimiento de la democracia y el multilateralismo, la lucha contra la desinformación y la regulación de tecnologías emergentes, y la reducción de la desigualdad como causa estructural del malestar social que alimenta los extremismos. Los mandatarios identificaron estas amenazas como parte de una estrategia global coordinada que requiere respuestas igualmente organizadas desde las democracias liberales. «Podemos tener diferentes visiones del mundo, pero no se pueden falsear los hechos», señala la declaración, enfatizando la centralidad del debate basado en evidencia empírica frente a la manipulación informativa que caracteriza a los movimientos populistas.

El presidente español fue explícito al caracterizar el contexto internacional: «una internacional del odio y la mentira que avanza peligrosamente, por desgracia, en ambos continentes» y que «pone en riesgo los derechos y libertades por los que las generaciones que nos precedieron lucharon tanto». Sánchez subrayó que preservar la democracia constituye «una obligación moral» hacia las generaciones pasadas y futuras, mientras denunció que la desigualdad representa «el caldo de cultivo donde crece el virus» autoritario. Esta caracterización sitúa la cumbre en un marco geopolítico más amplio, donde las democracias occidentales enfrentan presiones simultáneas desde diferentes flancos que requieren estrategias coordinadas de resistencia institucional. 

Reformas institucionales y transparencia digital

Los acuerdos alcanzados incluyen iniciativas específicas que buscan fortalecer la arquitectura institucional democrática frente a las nuevas formas de autoritarismo. La propuesta más ambiciosa contempla una reforma profunda del sistema de gobernanza internacional, particularmente de las Naciones Unidas, para recuperar su capacidad de acción y legitimidad ante los grandes desafíos globales. Esta reforma incluye avances hacia una representación más justa y eficaz, la superación de bloqueos derivados del uso del veto y el establecimiento de mecanismos reales de cumplimiento y rendición de cuentas que respondan a la parálisis institucional que caracteriza al actual orden multilateral.

En el ámbito tecnológico, los mandatarios acordaron impulsar la colaboración internacional para la transparencia algorítmica y la gestión democrática de datos, reconociendo que las plataformas digitales se han convertido en vectores principales de desinformación y manipulación política. La iniciativa incluye la creación del Observatorio Multilateral de Juventudes frente al Extremismo, liderado por la Organización Iberoamericana de Juventud, que generará datos empíricos, intercambiará buenas prácticas y diseñará políticas inclusivas desde una perspectiva interseccional. También se acordó consolidar una red global de centros de pensamiento que generen análisis riguroso y fomenten un debate basado en evidencias, contrarrestando la proliferación de think tanks financiados por intereses autoritarios que distorsionan el debate público.

Los cinco países también respaldaron el establecimiento de una coalición que promueva el establecimiento de fiscalidad progresiva y justa, así como el fortalecimiento de la cooperación fiscal internacional basada en principios de transparencia, equidad y soberanía. Esta propuesta responde directamente a las políticas de dumping fiscal que han caracterizado a varios gobiernos populistas, debilitando la capacidad redistributiva del Estado y alimentando la desigualdad que consideran combustible del malestar social. La declaración incluye además un llamamiento urgente al alto el fuego en Gaza y la exigencia de acceso pleno y seguro de ayuda humanitaria, posicionando al bloque progresista en temas de política internacional que trascienden las fronteras regionales. 

Resistencias domésticas y riesgos diplomáticos

Las críticas más severas se concentraron en el contexto chileno, donde la oposición conservadora cuestionó tanto la oportunidad como el contenido ideológico del encuentro. El senador Iván Moreira, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, calificó la cumbre como «un encuentro irrelevante» que constituye «un gustito presidencial que pasará al olvido en un par de semanas». Esta posición refleja las tensiones internas en Chile sobre el posicionamiento internacional del gobierno de Boric, especialmente en un contexto de deterioro de las relaciones con Estados Unidos bajo la administración Trump.

Rojo Edwards, presidente del grupo interparlamentario Chile-Estados Unidos, expresó preocupación por las consecuencias diplomáticas de participar en iniciativas que Washington podría interpretar como hostiles a sus intereses. «Esto es una cumbre netamente ideológica, no hay ningún interés de Chile de por medio», criticó Edwards, calificándolo como «el abuso presidencial más grotesco» en materias de política exterior. Estas críticas cobran especial relevancia considerando las amenazas de Trump de imponer aranceles del 50% a países que mantengan políticas contrarias a los intereses estadounidenses, incluyendo la participación en foros multilaterales que cuestionen el liderazgo de Washington.

El Foro América Libre, que agrupa 25 fundaciones políticas de tendencia liberal y centro-derecha, publicó una carta dirigida al presidente chileno criticando duramente la iniciativa. «Chile tiene derecho a buscar una posición en el mundo. Pero utilizar su diplomacia para legitimar agendas ideológicas desgastadas y reunir en La Moneda a quienes representan prácticas abiertamente contrarias al espíritu democrático, no fortalece ni la imagen de su país ni la causa que usted declara representar», señaló la organización. La carta también cuestionó la participación de mandatarios que «han degradado la institucionalidad, evadido controles constitucionales» y enfrentan «investigaciones por corrupción, tráfico de influencias, mal uso de fondos públicos e incluso vínculos con estructuras de crimen organizado», en referencia indirecta a las situaciones judiciales que enfrentan varios de los participantes. 

Refuerzo del multilateralismo

Los acuerdos suscritos en Santiago serán presentados como propuesta articulada en el 80° período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre, donde este bloque progresista buscará influir en la agenda internacional desde una posición coordinada. La estrategia contempla la consolidación de un espacio permanente de articulación que trascienda los encuentros puntuales y se convierta en mecanismo de coordinación sistemática entre gobiernos que comparten valores democráticos, justicia social y respeto a los derechos humanos. Esta institucionalización busca contrarrestar la influencia de alianzas autoritarias que operan con creciente coordinación en foros internacionales.

La cumbre incluyó la participación de intelectuales de prestigio internacional como el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, la filósofa estadounidense Susan Neiman, el economista Ha-Joon Chang y la expresidenta chilena Michelle Bachelet, enriqueciendo las discusiones con perspectivas académicas sobre los desafíos contemporáneos del autoritarismo. Esta dimensión intelectual busca diferenciarse de la retórica populista mediante el respaldo de análisis rigurosos y propuestas basadas en evidencia empírica, estableciendo un contraste deliberado con el estilo de comunicación que caracteriza a los líderes autoritarios.

El éxito de esta estrategia dependerá de la capacidad de estos gobiernos para mantener la coordinación más allá de las declaraciones y traducir los acuerdos en políticas concretas que demuestren la viabilidad de las alternativas progresistas. La prueba de fuego llegará en septiembre, cuando estas propuestas deban competir por la atención internacional en un contexto dominado por las tensiones geopolíticas y la agenda unilateral que impulsa la administración Trump desde Washington.

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*David Alvarado: politólogo y periodista español

 

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