EEUU: medio millón de deportados en 10 meses, más de 200.000 son latinoamericanos

17 décembre 2025 - 17:26

Funcionarios del gobierno estadounidense experimentan frustración porque los arrestos y las deportaciones de inmigrantes no avanzan al ritmo esperado. Han llegado a la mitad o un poco más de la meta, pero no cumplirán con el objetivo impuesto por la Casa Blanca de un millón de deportaciones al año.

Las deportaciones este año aumentaron alrededor de 470 %, tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. La cifra es casi seis veces más que la registrada en el mismo periodo transcurrido del gobierno Biden. En los primeros diez meses del gobierno de Joe Biden, entre enero y octubre de 2021, se reportaron 34.293 deportaciones de latinoamericanos, según datos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). En el mismo periodo del segundo mandato de Donald Trump, que inició en enero de 2025, las deportaciones han superado los 200.000 latinoamericanos.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) informa que desde el inicio del segundo mandato del presidente Trump se han deportado más de medio millón de inmigrantes indocumentados, la cifra incluye a quienes fueron rechazados en puertos de entrada y, también, a quienes fueron arrestados dentro del país. Entre enero y octubre de 2025, más de 200.000 latinoamericanos han sido deportados.

La “deportación masiva” es una realidad. Las redadas, los arrestos y las deportaciones se suceden día a día en Estados Unidos, ocurren de cualquier forma y en cualquier lugar. Muchos de esos deportados no solo son personas indocumentadas. Pensar en ellos exclusivamente como trabajadores informales o gentes receptoras de ayudas y beneficios gubernamentales que están drenando y desangrando el sistema estadounidense o, como graciosamente dicen algunos, que les están quitando el trabajo a los nacionales, es una mirada reduccionista que desconoce la otra cara de la realidad: en muchos casos, hay indocumentados que son empresarios, pequeños o medianos, y hasta generan empleo. Más allá de su estatus migratorio, sean trabajadores o empresarios, pagan impuestos.

México es el país que concentra mayor cantidad de deportaciones de latinos este año. Entre enero y octubre de 2025, según estadísticas comparativas elaboradas por CNN, a partir de la información que pudo obtener: México concentra el 53 % de todas las deportaciones de latinos, le siguen Guatemala (15 %), Honduras (13 %) y Venezuela (7 %). Luego aparecen Ecuador, Colombia, República Dominicana, Perú, Brasil, Cuba, Chile y Costa Rica. En lo que respecta a las cifras y a los datos oficiales obtenidos, estos fueron suministrados por Policías, Ministerios del Interior, Cancillerías y Oficinas de Migración de cada país referido.

Es importante tener en cuenta que estos son datos recogidos hasta octubre y que la cadena de noticias americana no pudo obtener cifras de personas deportadas desde Estados Unidos hacia Argentina, Bolivia, El Salvador, Nicaragua, Panamá y Paraguay. La omisión de datos, por parte de esos países, permite inferir que la cifra es superior a las 200 mil deportaciones de latinoamericanos.

“Históricamente, la población mexicana ha sido el mayor grupo hispano en Estados Unidos. En 2024, sumaron 38,9 millones (11,5 %), un importante aumento comparado con los 35,9 millones contabilizados en 2020, según los datos del Censo. Y es también el país latinoamericano que más ciudadanos ha visto regresar: más de 100.000 deportados, el 53 % de todas las deportaciones de latinos desde Estados Unido. Le siguen Guatemala (15 %) y Honduras (13 %), países marcados por la violencia endémica, la pobreza y la falta de oportunidades, que han empujado a miles a buscar a mejores oportunidades en el norte. Las comunidades de países sudamericanos como Colombia, Ecuador y, en particular, Venezuela –cuya crisis económica y humanitaria ha forzado a millones a huir— superan el millón de personas en Estados Unidos, según el Censo, y son también los que más deportados han recibido desde la llegada de Trump hace unos meses”, puntualiza el medio estadounidense.

Biden vs, Trump: formas, estrategias e impacto

Mientras Biden buscó frenar el ingreso irregular en la frontera sur, aplicó restricciones a solicitantes de asilo y priorizó la gestión de los cruces; la apuesta de Trump es distinta. Su ofensiva tiene lugar desde el interior del país. “Sus redadas se han extendido a lugares de trabajo, estacionamientos, vecindarios e incluso fuera de cortes de inmigración, mientras revisa Green Cards, elimina programas de protección temporal (TPS) y limita visas de trabajo”.

En cuanto al impacto de las deportaciones, se estima que los inmigrantes indocumentados representan entre el 4% y el 5% de la fuerza laboral total del país. Sin embargo, su peso es mucho mayor en industrias como la agricultura, el procesamiento de alimentos y la construcción, donde constituyen entre el 15% y el 20% o incluso más, según Goldman Sachs.

De hecho, el Departamento de Agricultura ha llegado a estimaciones que sostienen que el 42% de los trabajadores agrícolas contratados no tienen autorización para trabajar en el país. No obstante, desde abril, 1,4 millones de personas han dejado de ser parte de la fuerza laboral estadounidense, de estas, 802.000 nacieron en el extranjero, según la Oficina de Estadísticas Laborales. “Los trabajadores agrícolas no se incluyen en los informes mensuales oficiales de empleo, pero los analistas coinciden en que la política migratoria está teniendo un impacto general en todo el país”, precisa CNN.

Las deportaciones de Trump no solo son un mecanismo de expulsión de irregulares, también de inmigrantes que viven legalmente en Estados Unidos, por lo que el impacto está siendo más brutal y tiene mayor grado de afectación sobre la comunidad latina.

Puede ser que 200 mil deportaciones no parezcan demasiado en una comunidad que superó los 68 millones en 2024, según cifras de la Oficina del Censo de Estados Unidos, pero, las deportaciones sí están impactando a Estados Unidos de diferentes formas, predominantemente negativas. Todavía está por verse si realmente en algún punto todo ello va a incidir o a redundar positivamente en Estados Unidos, sin necesidad de acudir a malabares discursivos, cifras amañadas, interpretaciones alteradas y versiones muy alternativas de la realidad.

 

Compartir el artículo