EE. UU. veta a Abbas en la ONU y desata un choque diplomático global

30 août 2025 - 10:22

Washington retiró las visas al presidente palestino Mahmoud Abbas y a decenas de responsables de la Autoridad Palestina, impidiéndoles asistir a la Asamblea General de la ONU. La medida, inédita en décadas, ha generado condenas en Europa, respaldo en Israel y preocupación en Naciones Unidas por la violación del acuerdo de sede.

La decisión de Estados Unidos de bloquear el acceso de Mahmoud Abbas a la Asamblea General de Naciones Unidas marca un punto de quiebre en la diplomacia internacional. Aunque el Departamento de Estado justifica la medida en nombre de la “seguridad nacional”, el trasfondo político es evidente: impedir que la voz palestina tenga eco en un foro global donde cada septiembre se renuevan los debates sobre la paz en Oriente Medio.

Los visados fueron anulados no solo para Abbas sino también para una amplia delegación de la Autoridad Palestina. Se trata de un gesto que revive recuerdos de 1988, cuando Yasser Arafat sufrió una prohibición similar. Sin embargo, esta vez la magnitud es mayor: se trata de todo un liderazgo excluido de la tribuna más visible de la política internacional.

En Europa, la reacción ha sido rápida y crítica. Gobiernos como los de Francia, España e Irlanda han denunciado una decisión contraria al derecho internacional, mientras que Israel la celebra como una señal de firmeza frente a lo que considera una estrategia palestina de “lawfare”, es decir, el uso de tribunales internacionales para presionar a Tel Aviv. La ONU, por su parte, se encuentra en un dilema: el acuerdo de sede obliga a Estados Unidos a garantizar la entrada de todas las delegaciones, y un incumplimiento erosiona la legitimidad misma de la organización.

América Latina observa este episodio con una mezcla de escepticismo y preocupación. Históricamente, la región ha mostrado simpatía hacia la causa palestina y varios de sus gobiernos han reconocido al Estado de Palestina. El veto estadounidense tensiona el sistema multilateral y recuerda a la región el peso determinante que Washington aún ejerce en la política global.

El episodio revela además un cambio de prioridades en la política exterior de Estados Unidos. Más que buscar el papel de mediador, la Casa Blanca opta por cerrar filas con Israel en un momento en que varios países avanzan hacia el reconocimiento pleno de Palestina. Esa fractura entre aliados occidentales muestra que el consenso diplomático se desvanece y que la cuestión palestina regresa al centro de las disputas globales.

La ausencia de Abbas en Nueva York será algo más que un gesto simbólico. Es la fotografía de un sistema internacional donde las reglas se subordinan al interés del anfitrión y donde la paz se aleja cada vez que la diplomacia se reduce al veto.

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