Édouard Philippe propone endurecer la política migratoria francesa tras la crisis de Ceuta

11 août 2026 - 09:10

El candidato presidencial defiende centros de retorno fuera de la Unión Europea, un control europeo de las regularizaciones masivas y la suspensión temporal de determinadas solicitudes de asilo. Sus propuestas marcan una ruptura con la posición expresada por Emmanuel Macron.

El ex primer ministro francés Édouard Philippe ha convertido la reciente crisis migratoria de Ceuta en el punto de partida de una plataforma más estricta sobre inmigración, con la vista puesta en las elecciones presidenciales de 2027.

En una tribuna publicada por Le Figaro, el líder del partido Horizons defiende la aplicación rápida del nuevo reglamento europeo sobre retornos. La norma permite a los Estados miembros establecer centros en países terceros para personas que no tienen derecho a permanecer en la Unión Europea.

Philippe sostiene que Francia necesita inmigración laboral, pero también debe ejecutar las expulsiones de quienes no cumplen los requisitos para permanecer en el país. Su propuesta intenta situarse entre lo que califica como la negación del problema y las respuestas aislacionistas de la extrema derecha.

“Seré el presidente de una Francia que controla su destino, en una Europa que protege sus fronteras y se hace respetar”, afirma.

Un “cerrojo Schengen” frente a las regularizaciones

El exjefe de Gobierno propone además que ningún país pueda iniciar unilateralmente una regularización masiva por encima de un umbral acordado sin consultar previamente a sus socios del espacio Schengen.

Aunque no menciona expresamente a España, la iniciativa apunta a la regularización extraordinaria impulsada por el Gobierno español. Philippe considera que una frontera exterior común exige también responsabilidades compartidas.

Este planteamiento modificaría el equilibrio actual de competencias. Las regularizaciones dependen fundamentalmente de las legislaciones nacionales, por lo que someterlas a una autorización de Schengen exigiría un acuerdo político y jurídico difícil de alcanzar.

Philippe reclama asimismo una cooperación más estrecha con los países de tránsito y una mayor firmeza frente a Argelia. En particular, propone abandonar el acuerdo franco-argelino de 1968, que regula de forma específica las condiciones de entrada, residencia y empleo de los ciudadanos argelinos en Francia.

También plantea suspender temporalmente la recepción de nuevas solicitudes de asilo en territorios sometidos a una presión migratoria considerada excesiva, especialmente Mayotte y la Guayana Francesa.

Una ruptura con Macron y un debate jurídico abierto

Su apoyo a los centros de retorno exteriores contrasta con la posición expresada en junio por Emmanuel Macron, quien cuestionó su eficacia y su compatibilidad con los valores europeos.

El nuevo reglamento de la UE exige que los países donde se instalen estos centros respeten los derechos humanos y el principio de no devolución. Los menores no acompañados quedan excluidos. Pese a estas garantías, Naciones Unidas y organizaciones especializadas temen que el traslado fuera del territorio europeo dificulte el control judicial y la protección efectiva de las personas retenidas.

La propuesta de Philippe responde a una competencia política cada vez más intensa en Francia. La inmigración se perfila como uno de los ejes centrales de la campaña de 2027, con la derecha tradicional, el bloque centrista y la extrema derecha disputándose el electorado partidario de políticas más restrictivas.

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