La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, presentó este miércoles un nuevo gobierno de coalición que marca un hito en la historia política del país: por primera vez, las mujeres ocupan más carteras ministeriales que los hombres. El Ejecutivo, fruto de unas negociaciones récord de 69 días, afronta además desafíos estratégicos como la crisis en torno a Groenlandia, el coste de la vida y la transición ecológica.
Dinamarca inicia una nueva etapa política bajo el liderazgo de la socialdemócrata Mette Frederiksen, quien logró asegurar un tercer mandato consecutivo al frente del Gobierno tras cerrar una compleja coalición de centroizquierda integrada por cuatro partidos.
El nuevo Ejecutivo, presentado oficialmente este miércoles, pasará a la historia por convertirse en el primero del país nórdico con mayoría femenina. Once de los veintiún ministerios estarán dirigidos por mujeres, un récord sin precedentes en la política danesa.
La coalición reúne al Partido Socialdemócrata, el Partido Socialista Popular (SF), Los Moderados y el Partido Social Liberal. Aunque estas formaciones suman únicamente 82 escaños de los 179 del Folketing, el Parlamento danés, contarán con el apoyo externo de la Alianza Rojiverde y de La Alternativa para garantizar la estabilidad legislativa.
La formación del nuevo Gobierno pone fin a 69 días de negociaciones, las más largas registradas en la historia política de Dinamarca. El proceso reflejó la creciente fragmentación del escenario político danés, donde doce partidos tienen representación parlamentaria y ningún bloque dispone de mayoría propia.
Más allá del simbolismo de la paridad, el nuevo Ejecutivo presenta una agenda ambiciosa. Entre sus principales compromisos figuran mejoras en el Estado del bienestar, el fortalecimiento de los servicios públicos, incentivos a la agricultura ecológica, una aceleración de la transición energética y rebajas fiscales destinadas a estimular la competitividad económica.
El Gobierno también mantendrá la línea dura en materia migratoria que ha caracterizado a los socialdemócratas daneses durante los últimos años, una posición que ha generado debate tanto dentro como fuera del país. Paralelamente, reforzará la inversión en defensa y la protección de Groenlandia, convertida en una cuestión estratégica de primer orden tras las recientes tensiones con Estados Unidos en torno al futuro del territorio ártico.
Frederiksen, en el poder desde 2019, emerge así fortalecida políticamente a pesar de que su partido obtuvo en las elecciones de marzo uno de los peores resultados de su historia reciente. Su firme respuesta a las presiones internacionales sobre Groenlandia y su capacidad para articular una nueva mayoría parlamentaria le han permitido consolidar su liderazgo en un contexto europeo marcado por la incertidumbre geopolítica y el auge de los gobiernos de coalición.