¿Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello pueden liderar un proceso real y creíble?

19 janvier 2026 - 19:30

 

El sábado las Américas despertaron con la novedad de que funcionarios de la administración Trump mantuvieron conversaciones con Diosdado Cabello, meses antes de la operación contra Maduro y, como cabe esperar,  el contacto continuó tras el operativo de extracción del dictador el 3 de enero. El poderoso y temido ministro del Interior controla el dispositivo de seguridad del país.

El diálogo entre las partes habría comenzado en los primeros días de la actual gestión  de Donald Trump y se extendió hasta las semanas previas al operativo, según informaciones de Reuters. El contacto incluso prosiguió tras la captura de Maduro. Diosdado Cabello es ahora un problema y una pieza necesaria para la administración estadounidense.

Tras la captura de Nicolás Maduro, analistas y políticos en Washington cuestionaron que no se hubiese detenido también a Diosdado Cabello, segundo cabecilla del chavismo y quien aparece en la acusación del Departamento de Justicia. «Sé que Diosdado probablemente es peor que Maduro y peor que Delcy», ha admitido la representante republicana María Elvira Salazar en una entrevista con CBS el 11 de enero.

Cabello, de 62 años, es parte de la cúpula chavista, exmilitar cercano a Hugo Chávez y controla las fuerzas represivas y de espionaje del régimen y, también, los grupos paramilitares que aterrorizan al país y han sido desplegados de manera implacable contra manifestantes y opositores.

Washington incluso ha disuadido a Cabello de atacar a la oposición, ya sea a través de los servicios de seguridad del Estado (inteligencia, Policía y fuerzas armadas) o de sus grupos paramilitares denominados milicias. Todo tiene sentido en el actual contexto y varias inquietudes surgen al respecto considerando que Cabello aparece en la misma acusación de narcotráfico que sirvió para justificar la captura de Maduro. Tras la operación estadounidense incluso se aumentó la recompensa por Cabello.

Medios internacionales han destacado este fin de semana que Diosdado Cabello es al mismo tiempo un problema y una pieza necesaria para la administración estadounidense. Está en condiciones de activar la represión, generando caos y violencia, así como  podría obstruir el mandato que la Casa Blanca ha depositado en Delcy Rodríguez.

De momento, ha prometido públicamente lealtad a la presidenta interina, aunque no existe certeza de que sean amigos o tengan cercanía. De hecho, se habla más de  rivalidades mutuas. Queda claro que en esa estructura mafiosa la lealtad y la confianza pueden cambiar en cualquier momento y cada miembro de la jerarquía chavista está abocado a su supervivencia personal y a reafirmar su poder desde el ámbito que  ejerza.

Los pactos que pudiera haber hecho Washington tanto con Delcy Rodríguez como con Diosdado Cabello están generando dudas a diferentes niveles respecto a la credibilidad del proceso de transición en Venezuela. Quizá no tanto entre los venezolanos como entre los propios estadounidenses y en la opinión pública internacional.

Elliott Abrams, quien se desempeñó como representante especial de Trump para Venezuela durante su primer mandato, estima que muchos venezolanos esperarían que Cabello esté fuera de cualquier transición democrática real. «Cuando se vaya, los venezolanos sabrán que el régimen realmente ha empezado a cambiar», indicó Abrams desde su posición en el think tank Council on Foreign Relations.

Mike Pence, exvicepresidente de Estados Unidos, ha dicho este domingo que no respalda a Delcy Rodríguez como presidenta de Venezuela. Pence estima que Rodríguez es “una líder que no representa el liderazgo adecuado” para el país. Admite, sin embargo, su apoyo a los objetivos estratégicos de Washington, pero la presión sobre la transición democrática debe ser una prioridad. “Estoy agradecido de que el presidente Trump desplegara a nuestras fuerzas armadas de élite, la Fuerza Delta, para derrocar a Maduro y traerlo a Estados Unidos para enfrentar la justicia,” ha dicho Pence a Jake Tapper de CNN en el programa “State of the Union.”

“Creo que eso fue un paso adelante histórico e importante hacia la restauración de la libertad en ese país. Pero lo que viene después es igual de importante”. “Quiero decir, Delcy Rodríguez no es la líder adecuada para Venezuela en el futuro”, afirma.

Pence reconoce que un período de transición es necesario pero que la Casa Blanca debe trabajar con celeridad para restaurar las normas democráticas en Venezuela. “Creo que debería ser el objetivo de Estados Unidos avanzar lo más rápido posible para restaurar las libertades básicas, para restaurar los principios del libre mercado. Hacerlo a través de elecciones libres y justas”. “Y no tengo ninguna duda de que ya sea María (Corina) Machado, u otra persona, el pueblo de Venezuela elegirá la libertad”.

Entre tanto, Delcy Rodríguez ha anunciado este viernes la fusión del Ministerio de Industrias y Producción Nacional con el de Comercio Nacional en una “nueva instancia” que dirigirá Luis Antonio Villegas, con lo cual desplaza del gabinete al empresario Alex Saab, conocido testaferro y cercano colaborador del depuesto dictador.

Saab ocupaba el cargo desde octubre de 2024. Es un empresario colombiano, nacido en Barranquilla, y de origen libanés. Se hizo conocido internacionalmente por su detención en Cabo Verde en 2020, posteriormente fue extraditado a Estados Unidos, donde la Justicia lo acusó de conspiración para lavado de dinero y de ser “testaferro” del régimen de Caracas. Estuvo preso en Estados Unidos desde octubre de 2021 hasta diciembre de 2023 cuando recibió un perdón presidencial firmado por el presidente demócrata Joe Biden (2021-2025). En marzo de 2024, la Justicia estadounidense desestimó los cargos contra Saab.

En sus primeros 10 días como presidenta encargada, Delcy Rodríguez ha anunciado varios cambios ministeriales, además de remover a Saab. El viernes designó a Freddy Ñáñez como ministro de Ecosocialismo, a Aníbal Coronado como nuevo titular de Transporte y a Miguel Ángel Pérez Pirela al frente del Ministerio de Comunicación e Información.

Previamente designó ministro del Despacho de la Presidencia al capitán Juan Escalona, miembro del equipo de seguridad de Maduro, y al expresidente del Banco Central Calixto Ortega como nuevo vicepresidente de economía sectorial. También destituyó al jefe de Seguridad de Maduro, el mayor general Javier Marcano Tábata, y nombró en su lugar al general Gustavo González López como comandante de la Guardia de Honor Presidencial y titular de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM).

 

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