“Considerando que su país decidió no darme el Premio Nobel de la Paz por haber detenido 8 guerras o MÁS, ya no siento la obligación de pensar puramente en la Paz”, sobresale en la carta que Trump ha escrito a Noruega. El gobierno de Noruega ha precisado que no tiene a su cargo el otorgamiento del Nobel de la Paz y que esa decisión depende de un comité independiente.
¿La pretensión de anexionar Groenlandia es una retaliación por no obtener el Nobel de la Paz? ¿Qué tipo de liderazgo es este? ¿Hasta cuándo atormentará Trump al mundo con su peligroso enfado, venganza y revanchismo por no obtener dicho reconocimiento?
El presidente Trump es una vergüenza global. Un líder excéntrico, de temperamento voluble y comportamiento delirante. Uno desearía creer que los funcionarios de la administración americana sufren cada vez que Trump hace, dice o escribe algo. Peor resulta imaginar que todos alaban y celebran sus delirios y que están igualmente desequilibrados.
Donald Trump brilla por su megalomanía, narcicismo y liderazgo del chantaje. Cada vez que hace y dice algo en ese sentido confirma que no merece en absoluto el premio que no lo deja dormir en paz. Sus supuestos actos de paz no han sido genuinos y fundamentados en principios y en una trayectoria vital congruente con un sistema de valores orientados a esta.
Antes del mensaje a Noruega, Trump amenazó y chantajeó con imponer nuevos aranceles a los países de Europa que se opongan a su plan de comprar Groenlandia.
Según ha dicho el jefe de la Casa Blanca, precisa hacerse de Groenlandia por motivos de “seguridad nacional”. «Dinamarca no puede proteger esa tierra de Rusia o China, y, de todos modos, ¿por qué tiene ‘derecho de propiedad’? No hay documentos escritos. (…) El mundo no estará seguro a menos que tengamos el control completo y total de Groenlandia», opina sobre ese territorio autónomo danés.
Este martes, el presidente de Francia, Emmanuel Macron ha dicho en Davos, sede del Foro Económico Mundial, que «no debemos aceptar la ley del más fuerte».
En un escenario de crecientes tensiones entre Washington y París, Macron ha endurecido su discurso, algo inusual por parte del mandatario francés, pero, no sorprende que los exabruptos de Trump estén llevando a esa situación de tensión ascendente.
El rechazo al «nuevo imperialismo» y a las “ambiciones imperiales”, así como alertar del «mundo sin reglas, donde el derecho internacional es pisoteado», es lo mínimo esperable de Europa.
El presidente francés también habló del «giro a la autocracia». «Aceptar el nuevo enfoque colonial no tiene sentido y todos los jefes de gobierno que han sido complacientes con ello deben tener responsabilidad». «No somos respetados y no se respetan las reglas del juego», denunció Macron instando a la Unión Europea a aplicar el denominado mecanismo anticoerción que todavía no se ha utilizado. Este es un instrumento regulatorio adoptado por la Unión Europea a finales de 2023 para defenderse de la coerción y las acciones económicas adversas ejercidas por terceros países.
La política comercial del presidente Trump es una imposición de «concesiones máximas» que «apunta abiertamente a debilitar y subordinar a Europa», estima Macron.
“Preferimos el respeto a los matones, preferimos la ciencia a las conspiraciones y preferimos el Estado de derecho a la brutalidad”, han sido algunas de las frases más impactantes pronunciadas por Macron este martes y que se han viralizado en redes sociales por su contundencia.
El gobernador de California, Gavin Newsom, férreo detractor de Trump, ha cuestionado a los europeos en el marco del Foro Económico de Davos y les ha instado a “tener principios”, es tiempo de mantenerse firmes, fuertes y permanecer unidos.
No es momento para el silencio que deviene en embarazosa complicidad ante las amenazas de un líder chantajista que está yendo demasiado lejos en su pretensión de hacerse con Groenlandia.