Cole Tomas Allen: el perfil inesperado detrás del intento de atentado contra Trump

26 avril 2026 - 16:24

El hombre detenido tras el intento de ataque contra Donald Trump durante la cena anual de corresponsales de la Casa Blanca no encaja en el retrato habitual del extremismo violento. Se llama Cole Tomas Allen, tiene 31 años, formación de élite en ingeniería y trabajaba como profesor particular. Su caso ha sacudido Washington y reabre el debate sobre la amenaza de los llamados “lobos solitarios”.

La noche del sábado, mientras Donald Trump asistía junto a Melania Trump a la tradicional cena de la White House Correspondents’ Association (WHCA) en el hotel Washington Hilton, un hombre armado intentó atravesar el perímetro de seguridad del evento.

El Servicio Secreto reaccionó de inmediato. Según explicó el propio presidente estadounidense, el sospechoso abrió fuego contra uno de los agentes, pero el disparo impactó en el chaleco antibalas del funcionario, evitando una tragedia mayor. Trump salió ileso y fue evacuado junto al vicepresidente JD Vance y otros altos cargos presentes.

Poco después, el mandatario describió al atacante como un “loco” y un “lobo solitario”, descartando inicialmente la existencia de una operación coordinada.

Aunque las autoridades tardaron en confirmar oficialmente su identidad, distintos medios estadounidenses coinciden en señalar a Cole Tomas Allen, residente en Torrance, California, de 31 años, como el principal sospechoso.

Lo que más ha sorprendido no es solo el ataque, sino su perfil. Allen estudió Ingeniería Mecánica en el prestigioso California Institute of Technology (Caltech), una de las instituciones más selectivas del país. Más tarde completó un máster en Ciencias Informáticas en la California State University y realizó prácticas en la NASA durante su etapa universitaria.

En los últimos años trabajaba como profesor en C2 Education, una empresa especializada en preparación académica para estudiantes, y además se presentaba como desarrollador independiente de videojuegos.

Quienes lo conocieron no lo describen como una figura agresiva. Dylan Wakayama, responsable del Asian American Civic Trust, declaró al Los Angeles Times que varios jóvenes que recibían clases con él lo consideraban una persona tranquila, reservada y especialmente brillante en matemáticas, ciencias y biología.

Ese contraste entre la imagen pública de un joven académico y el intento de irrumpir armado en uno de los eventos más protegidos del país ha convertido el caso en una cuestión de seguridad nacional.

Allen fue trasladado a un hospital tras su arresto y posteriormente imputado por delitos federales relacionados con posesión ilegal de armas y agresión armada. La fiscal federal Jeanine Pirro aseguró que el sospechoso “tenía la intención de causar el mayor daño posible”.

Ahora, la gran pregunta ya no es solo cómo logró acercarse tanto al presidente, sino qué llevó a un perfil aparentemente integrado y brillante a cruzar esa línea.

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