China responde a Trump: «Las sanciones no son la solución» para Irán

20 août 2026 - 07:54

China rechazó este jueves la nueva ofensiva económica anunciada por el presidente estadounidense, Donald Trump, contra Irán y defendió la vía diplomática como única salida posible a la crisis.

«Las sanciones y la presión no son la solución», declaró el portavoz del Ministerio chino de Exteriores, Lin Jian, durante su rueda de prensa habitual. Pekín instó a las partes implicadas a adoptar «medidas responsables» y resolver sus diferencias mediante «medios políticos y diplomáticos».

La reacción china llega después de que Trump anunciara lo que describió como la operación económica «más aplastante» jamás emprendida contra un país. El mandatario prometió imponer a Irán un aislamiento sin precedentes y amenazó con «tremendas consecuencias económicas» a cualquier Estado que le proporcione apoyo financiero, comercial o logístico.

Washington pretende perseguir, entre otras operaciones, el contrabando de petróleo, los intercambios de divisas, las transferencias de efectivo, las casas de cambio, los registros de buques y las empresas pantalla utilizadas para eludir las restricciones estadounidenses.

Trump no precisó, sin embargo, qué sanciones impondría ni identificó a los países que podrían verse afectados. Su advertencia apunta hacia un posible endurecimiento de las llamadas sanciones secundarias, destinadas a castigar también a empresas e instituciones de terceros Estados que mantienen relaciones con Teherán.

Aunque no fue mencionada expresamente, China ocupa una posición central en esta nueva estrategia. Es uno de los principales compradores del crudo iraní y un socio económico fundamental para Teherán. Lin Jian evitó explicar cómo respondería Pekín si Washington decidiera sancionar a compañías o entidades financieras chinas.

El anuncio estadounidense se produce en un contexto de fuerte tensión regional y tras el fracaso de anteriores intentos de tregua. Estados Unidos busca limitar las exportaciones iraníes y cortar las vías de financiación de la República Islámica, mientras Teherán mantiene su presión sobre la navegación en el estrecho de Ormuz.

La iniciativa de Trump podría ampliar el conflicto más allá de Irán. Su aplicación contra empresas chinas abriría un nuevo frente entre Washington y Pekín y tendría posibles repercusiones sobre los intercambios comerciales y los mercados energéticos internacionales.

China reiteró su oposición al uso de sanciones unilaterales para resolver disputas internacionales. Pekín reclama una desescalada negociada, pero no ha indicado qué medidas concretas adoptaría para proteger sus intereses económicos si la amenaza estadounidense se materializa.

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