El ministro chino de Exteriores, Wang Yi, instó a Estados Unidos a «eliminar interferencias» y gestionar adecuadamente sus diferencias. La visita de Estado de Xi Jinping, prevista para el 24 de septiembre, será la primera de un presidente chino a la Casa Blanca desde 2015.
China ha pedido a Estados Unidos que supere los obstáculos que todavía afectan a las relaciones bilaterales mientras Pekín y Washington preparan la próxima reunión entre Xi Jinping y Donald Trump.
El ministro chino de Exteriores, Wang Yi, trasladó este mensaje durante un encuentro celebrado el miércoles con el embajador estadounidense en Pekín, David Perdue.
Según un comunicado publicado este jueves por la diplomacia china, Wang reconoció que los vínculos entre las dos potencias continúan expuestos a «diversos riesgos y desafíos». No obstante, sostuvo que mejorar las relaciones responde a los intereses fundamentales de ambos pueblos.
El canciller reclamó a las dos partes que apliquen los acuerdos alcanzados previamente por sus presidentes, se concentren en una agenda constructiva y administren adecuadamente sus diferencias.
El objetivo, añadió, debe ser conducir la relación hacia una dirección «estable, sana y sostenible».
Visita de Estado el 24 de septiembre
David Perdue confirmó que la conversación estuvo relacionada con los preparativos de la visita de Estado que Xi Jinping realizará a Washington el próximo 24 de septiembre.
El embajador estadounidense destacó también el resultado de la visita efectuada por Donald Trump a China en mayo y aseguró que ambos gobiernos desean reforzar la comunicación y ampliar la cooperación.
El viaje de Xi será la primera visita de un presidente chino a la Casa Blanca desde la realizada en 2015, cuando el dirigente asiático fue recibido por Barack Obama. También constituirá el primer encuentro entre Xi y Trump en territorio estadounidense.
La reunión tendrá lugar en un momento marcado por las disputas comerciales y la competencia estratégica entre las dos mayores economías del mundo. Los aranceles, el acceso a tecnologías avanzadas y los principales focos de tensión geopolítica figuran entre los asuntos que condicionan la relación.
El lenguaje empleado por Wang Yi combina una señal de apertura con una advertencia. Pekín ofrece cooperación y estabilidad, pero exige a Washington que retire lo que denomina «interferencias», una expresión que la diplomacia china suele utilizar para cuestionar determinadas decisiones estadounidenses.
La preparación de la cumbre muestra que ambas potencias tratan de contener sus diferencias antes de la llegada de Xi a Washington. No implica, sin embargo, que hayan resuelto los desacuerdos que mantienen en los ámbitos económico, tecnológico y estratégico.