Pekín endurece su discurso contra Washington e Israel durante la visita del canciller iraní a China, en plena tensión por el estrecho de Ormuz y a pocos días del viaje de Donald Trump.
China elevó este miércoles el tono de su apoyo político a Irán al calificar de «ilegítima» la guerra impulsada por Estados Unidos e Israel contra la República Islámica, en un contexto regional marcado por la fragilidad del alto el fuego y la incertidumbre sobre el futuro del estrecho de Ormuz.
La declaración fue realizada en Pekín por el ministro chino de Exteriores, Wang Yi, durante su reunión con su homólogo iraní, Abás Araqchí, quien visita China por primera vez desde el inicio del conflicto el pasado febrero.
Según medios iraníes, Wang defendió que un alto el fuego «es necesario e inevitable» y advirtió de que Oriente Medio atraviesa un «punto de inflexión decisivo», en unas declaraciones que reflejan la creciente preocupación china por la escalada militar y sus consecuencias económicas.
El encuentro adquiere además una dimensión geopolítica especial porque se celebra apenas una semana antes de la prevista visita a China del presidente estadounidense, Donald Trump.
Pekín ha condenado en repetidas ocasiones los ataques contra Irán y ha reclamado tanto el cese inmediato de las hostilidades como la preservación de la libre navegación en el estrecho de Ormuz, una ruta crucial para el abastecimiento energético chino. Cerca de la mitad de las importaciones chinas de petróleo y gas atraviesan esa vía marítima estratégica.
La diplomacia china ya había advertido recientemente, a través de su representante ante Naciones Unidas, Fu Cong, de que la crisis de Ormuz podría dominar la agenda de las conversaciones entre Trump y las autoridades chinas si persisten las tensiones y restricciones en la zona.
Durante la reunión, Wang Yi reiteró además el respaldo de Pekín al derecho de Irán a defender su soberanía y su seguridad nacional. El canciller chino elogió también el compromiso iraní de no desarrollar armas nucleares y defendió el uso pacífico de la energía atómica por parte de Teherán.
«Estamos dispuestos a continuar nuestros esfuerzos para reducir las tensiones», afirmó Wang, subrayando la importancia de mantener contactos directos y negociaciones diplomáticas entre las partes enfrentadas.
Por su parte, Araqchí agradeció la «firme postura» de China frente a Estados Unidos e Israel y calificó a Pekín como «un amigo sincero» de la República Islámica.
El ministro iraní aseguró además que la reapertura del estrecho de Ormuz podría producirse «lo antes posible» y defendió que las crisis políticas no pueden resolverse mediante acciones militares.
Según la Cancillería iraní, Araqchí informó también a Wang Yi sobre las conversaciones indirectas entre Washington y Teherán, mediadas por Pakistán, en un intento de reducir la tensión regional.
La guerra ya está teniendo consecuencias directas para la economía china. El aumento de los costes energéticos y logísticos obligó recientemente a las autoridades del gigante asiático a intervenir temporalmente para contener la subida de los precios internos de los combustibles.
El acercamiento entre ambos países se apoya además en una relación estratégica consolidada en los últimos años. En 2021, Pekín y Teherán firmaron un amplio acuerdo de cooperación de 25 años que abarca sectores clave como energía, tecnología, infraestructuras y seguridad.
Hoy, China continúa siendo el principal socio comercial de Irán y uno de los destinos fundamentales para las exportaciones de crudo iraní.