China advierte a la UE ante el nuevo frente comercial impulsado por Francia y Alemania

07 octobre 2026 - 09:22

Pekín acusa de proteccionismo los planes de París y Berlín para dotar a la Unión Europea de un instrumento capaz de reaccionar rápidamente ante subvenciones, dumping y otras distorsiones del mercado. La iniciativa, que no menciona expresamente a China, llega mientras Bruselas endurece su posición ante el creciente desequilibrio comercial con el gigante asiático y en vísperas de una nueva ronda de negociaciones en Pekín.

China ha respondido con dureza a la iniciativa de Francia y Alemania para reforzar el arsenal comercial de la Unión Europea y permitir a Bruselas reaccionar con mayor rapidez frente a países cuyas políticas económicas provoquen distorsiones graves en el mercado europeo.

El Ministerio chino de Comercio advirtió este miércoles contra una deriva proteccionista y pidió a Berlín y París que mantengan su compromiso con la apertura comercial y las reglas de la Organización Mundial del Comercio. Para Pekín, desacoplar economías o romper las cadenas internacionales de suministro acabaría perjudicando a todas las partes.

La reacción china responde a una propuesta conjunta presentada por el presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Friedrich Merz, a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. París y Berlín consideran que las actuales herramientas comerciales de la UE resultan demasiado lentas para responder a unas relaciones económicas internacionales en las que el comercio, las materias primas y las cadenas de suministro se utilizan cada vez más como instrumentos de poder.

Un mecanismo europeo de reacción rápida

La iniciativa franco-alemana plantea crear un nuevo instrumento contra las distorsiones «sistémicas y persistentes» capaces de perjudicar a la industria europea. Entre las prácticas contempladas figuran las subvenciones masivas, el dumping, las restricciones monetarias y otras políticas capaces de alterar las condiciones normales de competencia.

La propuesta no señala formalmente a ningún país y sus promotores insisten en que debería poder aplicarse independientemente del origen de la distorsión. Sin embargo, China ocupa inevitablemente el centro del debate.

Bruselas lleva tiempo denunciando el efecto de la sobrecapacidad productiva china y de las ayudas públicas sobre sectores industriales europeos como el automóvil, la maquinaria, los productos químicos o determinados segmentos tecnológicos.

Francia y Alemania quieren además que las decisiones puedan adoptarse mediante un procedimiento más rápido que los actuales mecanismos europeos de defensa comercial. El acceso al mercado único —uno de los mayores mercados de consumo del planeta— se convertiría así en la principal palanca negociadora de Bruselas.

Alemania se acerca a la línea francesa

La iniciativa refleja también una evolución política dentro de Europa. Francia lleva años defendiendo una política industrial más proteccionista y una mayor «preferencia europea» en sectores considerados estratégicos. Alemania, tradicionalmente más dependiente de sus exportaciones y más prudente ante una confrontación comercial con China, se está aproximando ahora a esa posición.

Macron y Merz consideran que Europa debe reducir las dependencias excesivas de proveedores extranjeros, diversificar las cadenas de suministro y estar preparada para eventuales represalias comerciales.

El documento franco-alemán propone incluso anticipar cuáles podrían ser esas represalias y estudiar previamente su impacto sobre cada Estado miembro, con el objetivo de preservar la unidad europea si una disputa económica escala hasta convertirse en una confrontación comercial abierta.

Un déficit que inquieta a Bruselas

El endurecimiento europeo tiene como telón de fondo un desequilibrio comercial cada vez mayor. La Comisión considera insostenible la trayectoria actual de las relaciones económicas con China y calcula que el déficit europeo en el comercio de bienes llegó en 2025 a alrededor de 1.000 millones de euros diarios.

La preocupación ya no se limita a los vehículos eléctricos. Bruselas observa un aumento anormal de las importaciones en sectores como maquinaria, textiles, metales básicos y productos químicos, mientras la industria europea teme perder posiciones frente a productos chinos altamente competitivos en precio.

Uno de los frentes más inmediatos son ahora los vehículos híbridos chinos. La UE pretende obtener de Pekín compromisos que limiten el rápido crecimiento de estas exportaciones y eviten una nueva escalada arancelaria.

Šefčovič viaja a Pekín

La respuesta china llega en un momento especialmente delicado. El comisario europeo de Comercio y Seguridad Económica, Maroš Šefčovič, viajará a Pekín los días 8 y 9 de octubre para mantener conversaciones con responsables chinos, incluido el ministro de Comercio, Wang Wentao.

Bruselas espera avances concretos sobre el desequilibrio comercial, el acceso de las empresas europeas al mercado chino y las crecientes fricciones industriales.

La UE se encuentra así ante una difícil ecuación: preservar una relación económica esencial con China y, al mismo tiempo, demostrar que está dispuesta a utilizar el peso de su mercado único para proteger su industria.

Pekín, por su parte, advierte de que convertir la política comercial en un instrumento de confrontación podría provocar precisamente aquello que ambas partes aseguran querer evitar: una nueva fragmentación de las cadenas mundiales de producción y una escalada de represalias entre dos de las mayores potencias comerciales del planeta.

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