El medio británico BBC y el americano CNN muestran reservas, optimismo moderado y cierto grado de escepticismo respecto al anuncio hecho por la Casa Blanca este lunes, de un plan de paz, para poner fin a la guerra en Gaza. Coinciden en subrayar la pertinencia de evitar anuncios grandilocuentes con base en los pobres resultados frente a otros conflictos, pero moderación no es un término en el vocabulario del presidente Trump. Ambos medios coinciden en que la “hipérbole” es habitual en el presidente de Estados Unidos para vender sus ideas y esta última no ha sido la excepción. De hecho, ha sido expuesta como uno de los días más importantes en la historia de la civilización y la manera de traer «la paz eterna a Oriente Medio».
El plan para Gaza fue redactado por el enviado de Trump, Steve Witkoff, y su yerno, Jared Kushner, luego de consultas con Israel, con países europeos y árabes, entre ellos los mediadores Qatar y Egipto, pero, como alguna voz palestina ha señalado a CNN, sin participación de los propios palestinos. El plan exige el cese de combates, la retirada limitada de las fuerzas israelíes y que Hamas libere a todos los rehenes restantes, seguido de la liberación de cientos de prisioneros palestinos retenidos por Israel.
Pese a todo, se valora también que el decálogo de 20 puntos de Trump es un paso diplomático significativo, “aunque no esté a la altura de su exótica exageración”, dice BBC, mientras que CNN subraya: “la situación humanitaria en Gaza es tan terrible, y la situación de los rehenes restantes retenidos por Hamas tras los ataques terroristas del 7 de octubre de 2023 es tan grave, que cualquier esperanza de poner fin a la agonizante miseria humana debe ser recibida con entusiasmo”.
Hamas y Netanyahu tienen nula credibilidad. CNN Y BBC analizan y deslizan en sus análisis que tanto Hamas como Netanyahu podrían tratar de engañar a Trump e incluso desearían que el plan fracase por culpa del otro para, respectivamente, evitar hacerse responsables y continuar con sus objetivos supremos de aniquilación y devastación.
Un evento positivo, en este escenario, es que Trump consiguió que Netanyahu pidiera perdón a Qatar, que demandaba una disculpa por el ataque aéreo de Israel, contra la cúpula de Hamas en Doha a principios de este mes. Lo anterior significa que Qatar podría volver a su papel mediador entre Israel y Hamas. “Trump también consiguió que Netanyahu mantuviera una conversación telefónica con el primer ministro de Qatar, el jeque Mohammed bin Abdulrahman bin Jassim Al-Thani, en la que el líder de Israel expresó su “pesar” por la muerte de un soldado qatarí en una incursión israelí contra los negociadores de Hamas en Doha y por violar la soberanía del país del golfo este mes. Esta fue una señal inusual de que Trump estaba dispuesto a usar su influencia sobre Netanyahu. ¿Será un indicio de que estaría dispuesto a hacerlo más en el futuro?”, abunda CNN.
El plan supone un cambio de postura por parte de la administración de Estados Unidos y añade presión a Netanyahu. Pero del dicho al hecho hay camino y las próximas semanas serán decisivas sobre la cuestión fundamental: “si tanto Netanyahu como los líderes de Hamas ven ahora más ventajas en poner fin a la guerra que en continuarla”, observa BBC.
En principio, el marco estadounidense devolverá el impulso a las negociaciones, pero tomará al menos varias semanas y arduo trabajo para que sea lo que Trump llama el fin de la guerra. Este martes aun no es clara la respuesta de Hamas y los medios hacen inferencias, a partir de las declaraciones previas, cuando miembros de esa organización mostraron pesimismo y además indicaron que no aceptarían ningún plan que no garantice la retirada de Israel de Gaza.
Sin embargo, Netanyahu aceptó los 20 principios esbozados en la propuesta de Trump, a pesar de que la extrema derecha de su coalición ya había rechazado algunos de estos. El escepticismo de la BBC enfatiza que “aceptar los principios de Trump no es lo mismo que poner fin a la guerra”. El medio muestra escepticismo frente a la intención real de los actores implicados y por cuestiones de forma y de fondo del plan.
Puede ocurrir que el plan de Trump sea insuficiente para alcanzar los objetivos deseados por el mandatario estadounidense y que tanto Israel como Hamas pongan palos en la rueda para alcanzar un acuerdo definitivo: “el plan también es lo suficientemente ambiguo como para que cualquiera de las partes pueda aparentar aceptarlo mientras utiliza el curso de las negociaciones posteriores para sabotearlo, culpando a la otra parte de su fracaso”.
Si el plan falla Trump estará del lado de Israel. Trump le dijo a Netanyahu este lunes que, si Hamas no acepta la propuesta, tendrá “el pleno respaldo de Estados Unidos” para hacer lo que tenga que hacer. Más que un acuerdo este es un marco para futuras negociaciones con una serie de “principios”. Y aquí BBC indica que ello “dista mucho del tipo de plan detallado que habría que acordar para poner fin a la guerra”.
Incluso tendría más parecido al marco presentado por el expresidente demócrata Joe Biden, en mayo de 2024, cuando en ese entonces pasaron ocho meses antes de que Israel y Hamas aplicaran una tregua, así como el intercambio de rehenes y prisioneros. Más allá de que Trump quiera alcanzar todo de una vez, la realidad supone enorme trabajo para lograr hechos concretos y detalles específicos sobre todas estas cuestiones espinosas y complejas que no se tratan en el plan de los 20 puntos y que tienen suficiente potencial para “descarrilar un acuerdo de paz”.
Adicionalmente, el marco de Trump se inspira en propuestas como el plan saudí-francés de julio y la más reciente del ex primer ministro británico Tony Blair. De hecho, Blair estaría eventualmente en la “Junta de Paz” aunque la idea de que un británico este allí no agradaría demasiado a los palestinos, como sugería una fuente a CNN.
La «Junta de Paz» estaría presidida por Trump quien supervisaría temporalmente el funcionamiento de Gaza en virtud de su plan. Posteriormente se prevé el establecimiento de una administración local tecnocrática en Gaza para gestionar los servicios cotidianos y que será supervisada por la «Junta de Paz» con sede en Egipto.
Los miembros de Hamas que «se comprometan a la coexistencia pacífica» y a desmantelar sus armas recibirían amnistía, mientras que los demás serían exiliados. Una fuerza internacional de «estabilización», creada por Estados Unidos y los países árabes, se ocuparía de la seguridad en Gaza, garantizando la desmilitarización de las facciones armadas palestinas.
La creación de un Estado palestino, indica BBC, aparece en términos muy vagos y condicionados a la reforma de la Autoridad Palestina, con sede en Ramala, para que puedan darse «finalmente las condiciones para una vía creíble hacia la autodeterminación y la creación de un Estado palestino». El hecho de que Trump ha descartado el desplazamiento de la población y la idea de la “Riviera” ha permitido que los países árabes apoyen la iniciativa y la valoren como un avance significativo para la región.
Otro de los temas sobre el que hay algún grado de reserva es que el plan estadounidense afirma que «Israel no ocupará ni anexionará Gaza», pero no incluye un compromiso similar para la Cisjordania ocupada. Esta es una cláusula vital para las naciones árabes. Además, se contradice con otra línea del plan que afirma que Israel mantendrá sus fuerzas en el «perímetro de seguridad» de Gaza, precisa BBC.
Netanyahu ha dicho que todo el marco es coherente con sus objetivos para poner fin a la guerra, pero no puede descartarse que busque introducir o modificar cláusulas. De todas formas: “Ahora mucho depende de la respuesta de Hamas” que podría hacer creer que acepta el plan incluso si en la práctica no es exactamente así.
Desde el anuncio de Trump y la aceptación de Netanyahu, Hamas tiene 72 horas para liberar a los secuestrados israelíes. Pero, “en el intenso campo de batalla de Gaza, podrían estallar incidentes en cualquier momento que cualquiera de las partes podría usar como excusa para desechar la propuesta de paz de Trump”. En las horas previas a la reunión entre Trump y Netanyahu se intensificaron los bombardeos y ataques aéreos israelíes en Gaza. Las Fuerzas de Defensa de Israel han desplegado una tercera división blindada.
Por su parte, los voceros de Hamas dicen estar preparándose para la «batalla decisiva final» en la que participarán unos 5.000 combatientes. Durante una entrevista reciente con Jeremy Diamond, el alto líder de Hamas Ghazi Hamad reivindicó plenamente los hechos perpetrados del 7/10 porque, en su criterio, los resultados obtenidos lo valen y reiteró que luchan por el pueblo al que deliberadamente decidieron sacrificar con sus actos. El periodista de CNN presionó a Hamad respecto a su responsabilidad por el sufrimiento de los palestinos en Gaza y las decenas de miles de personas muertas tras los ataques terroristas de esa organización contra Israel el 7 de octubre de 2023. El líder de Hamas eludía ver las imágenes que le mostraba el periodista de su propia gente responsabilizando a Hamas por el sufrimiento que padecen.
Ghazi Hamad incluso desestimó que el grupo esté dispuesto a liberar a los 48 rehenes restantes o a moderar su postura, como el hecho de oponerse a la exigencia de Israel de su desarme y expresó su desconfianza hacia Trump y su equipo estadounidense. Israel está más aislado gracias a la desproporcionalidad de Netanyahu, pero también debe quedar suficientemente claro que la solidaridad internacional y la apuesta de los países occidentales nunca ha sido en favor de Hamas. Esa organización confunde el apoyo y la movilización para aliviar el sufrimiento de la población civil de Gaza, a la que ellos arrastraron a esa guerra porque sus objetivos supremos les valían el sacrificio de los suyos, pero el mundo no está dispuesto a recompensar sus ataques terroristas.